miércoles, 19 de febrero de 2025

El osito egoísta

Había una vez un pequeño oso llamado Bruno que vivía en un hermoso bosque. Era muy juguetón y le encantaba recolectar fresas dulces y jugosas. Pero tenía un problema: su exagerado egoísmo. No le gustaba compartir con nadie, ni siquiera un poquito, las fresas que encontraba.

Un día soleado, encontró junto al arroyo un prado escondido lleno de las fresas más grandes y rojas que jamás había visto. "¡Mías, mías, todas mías!" pensó; y empezó a recogerlas rápidamente en su cesta, asegurándose de que ninguna se cayera y nadie pudiera alcanzarlas.

De repente, escuchó un pequeño llanto. Era Lisa, una graciosa conejita, que estaba sentada cerca del claro con los ojos llenos de lágrimas. "¿Qué te pasa?" preguntó Bruno.  "Oh, amigo", sollozó Lisa, "tengo mucha hambre y no encuentro nada para comer. Mi barriguita está sonando mucho y me siento muy débil".

Bruno miró primero su cesta llena y luego a la conejita hambrienta. Pero, una vez más, no sintió compasión por Lisa. Solo pensaba en tener mucha comida para darse un buen atracón.

"Lo siento, Lisa," dijo el osito secamente, sin mirarla a los ojos. "Estas fresas son mías. Las encontré primero. Tendrás que buscar en otro lugar algo para comer."

Lisa se fue sollozando, mirando al suelo amargamente, mientras Bruno continuaba recolectando, profundamente orgulloso de su tesoro. 

Pero justo en ese momento, el tiempo cambió. Un viento frío comenzó a soplar entre los árboles, agitando las hojas con furia. El sol desapareció detrás de las nubes oscuras y densas; y algunas gotas de lluvia empezaron a caer. El bosque, que antes era un lugar alegre y soleado, se volvió sombrío y amenazante.

Entonces, Bruno escuchó una voz burlona cerca de él: "Vaya, vaya, vaya. "Qué festín te espera, ¿eh, osito egoísta?". Se volvió y vio a un pequeño zorro plateado, de larguísima cola, con una sonrisa astuta en su rostro. El zorro se sentó sobre una roca y le miró con sus brillantes ojos.

"¿Y a ti qué te importa, listillo?" gruñó el pequeño oso, apretando contra su pecho la cesta. "Me importa porque el bosque entero está viendo tu egoísmo," respondió el zorro, moviendo la cola. "Mira a tu alrededor. ¿No ves que está enfadado contigo?  Se ha vuelto oscuro y tormentoso porque no compartes un poco la alegría de las fresas que recoges."

Bruno miró a su alrededor. El viento soplaba con más fuerza, las ramas de los árboles se retorcían como brazos furiosos, y la lluvia arreciaba. El bosque, que siempre había sido su amigo, parecía ahora peligroso y amenazante. Sintió un escalofrío, no solo por el frío de la lluvia, sino también por las palabras del zorro. Se sentó junto a su cesta llena de fresas. Las miró, tan apetitosas, pero ya no tenía la misma alegría que antes. Recordó la carita triste de Lisa y sus ojos llenos de lágrimas. 

!!! Y ahora, también sentía la ira del bosque a su alrededor ¡¡¡. Todos estaban decepcionados con su comportamiento egoísta.

¿De qué servían todas las fresas que había conseguido si no tenía a nadie con quien compartirlas?, se preguntó. Comerlas, todas él solo ya no parecía tan apetecible, especialmente con el viento aullando y la lluvia torrencial golpeando los árboles.

Se levantó y corrió a buscar a Lisa. La encontró sentada sola junto a una gran roca, tiritando de frío y tristeza bajo la lluvia.

"¡Lisa, espera!" gritó el osito, con la voz temblorosa por el frío. La conejita se volvió sorprendida. Bruno extendió su cesta hacia ella. "Lisa," dijo Bruno, esta vez con una voz mucho más amable y sincera. "Quiero compartir las fresas contigo, por favor."

Lisa miró la cesta llena y luego miró a Bruno. Sus ojos aún estaban un poco húmedos, pero una pequeña sonrisa empezó a aparecer en su rostro. Cogió un par de fresas y las comió lentamente. "Gracias, Bruno," dijo Lisa suavemente. "Están deliciosas.".

Y en ese instante, algo mágico sucedió. El viento comenzó a calmarse. Las nubes plomizas se abrieron un poco, dejando pasar los rayos del sol. La lluvia cesó. El bosque comenzó a respirar aliviado.

Bruno se sentó junto a Lisa y también comió. Y, para su sorpresa, las fresas sabían mucho mejor ahora, compartidas con su amiguita.

Desde ese día, Bruno aprendió una lección importante. Descubrió que la verdadera alegría no estaba en tenerlo todo para sí mismo, sino en compartir con los demás. Y aunque todavía le encantaba recoger fresas, siempre se aseguraba de dejar algunas para sus amigos, para Lisa, para el zorro plateado y para el bosque entero. Porque descubrió que la amistad, la alegría de compartir y la sonrisa de sus amigos eran mucho más dulces que cualquier fresa.

lunes, 17 de febrero de 2025

La viuda de los gatos

Cuenta la leyenda que una joven y hermosa mujer llamada Layla quedó viuda a los 16 años, su padre la había vendido a un rico hacendado a la edad de 14 años, el cual decidió hacerla su esposa al ver su belleza y cuando este murió ella heredó todas sus riquezas. Al poco tiempo el padre ya era el amo de todas esas tierras y del dinero de su joven hija. Al año siguiente, el padre volvió a casar a Layla con otro hombre mucho mayor. Él era un comerciante de telas muy adinerado.

Al cabo de 2 años volvió a quedar viuda, y mucho más rica... ya la noticia se había extendido de que la joven mujer atraía la mala suerte, pues ya a tan corta edad era viuda por dos ocasiones. Al cabo de unos meses, la joven viuda conoce a Leonidas, un joven que se enamoró perdidamente de Layla y no creía en maldiciones ni nada . Layla, por primera vez, sí deseaba casarse con Leonidas. Como el joven gozaba de una posición económica muy buena, el padre da el consentimiento para que Layla se case por tercera vez.

Transcurrió otro par de años y Layla y Leonidas eran muy felices pero no duró mucho su felicidad pues Leonidas también murió en un extraño accidente... Layla estaba destrozada y se encerró en sus aposentos, no quería recibir visitas de nadie,los únicos que se ecabullian en su dormitorio eran un par de gatos pardos , que a medida que pasaba el tiempo ya no eran dos sino más de 10... Layla compartía la comida con sus amigos felinos...

Cuando ella por fin decidió abandonar su dormitorio, los gatos la seguían por todos lados. La gente del pueblo la miraba con desprecio porque el cura del pueblo había corrido la voz de que era una bruja porque tenía muchos gatos negros, y con 22 años ya había enterrado a tres esposos. A Layla no le importaba, pues ella no quería volver a casarse nunca más.

Pasaron los días, las semanas y meses y el rumor de que en el pueblo había una bruja pronto se extendió por todos los lugares. La habían apodado la viuda de los gatos...

Sucedió que una noche hubo una gran tormenta y cayó un rayo justo en la iglesia del pueblo, y para la mala suerte de Layla se lo atribuyeron a ella. Al segundo día, un pueblo enardecido coge a Layla y la queman viva en la hoguera argumentando que es una bruja; no les importó la súplica del padre de Layla.

Layla gritaba y pedía ayuda,entre gritos de dolor decía que era inocente, pero la joven se quemó en la hoguera mientras pegaba gritos desgarradores y dijo casi sin aliento: juro que me vengaré de cada uno de ustedes...

En la noche, el padre, llorando, solo recoge su cuerpo inerte. Nada quedaba de su hermoso rostro,era una escena desgarradora. El padre la pone en un ataúd y la lleva hasta su gran mansión. Los únicos que le hacían compañía eran los gatos, que maullaban de dolor por la muerte de su protectora. El padre, llorando, se confiesa frente al cadáver de su hija, que por su avaricia, había dado muerte a sus tres yernos . Estaba muy arrepentido y no podía soportar el dolor y la culpa, frente al cadáver de Layla tomó veneno y se mató...

Esa noche hubo otra gran tormenta con rayos y truenos, y cayó justo en el gran camapanario del pueblo... Los moradores estaban muy asustados, se lo atribuyeron que era la maldición de Layla; nadie quería entrar a esa mansión. Le tenían mucho temor. Solo los gatos eran los únicos que habitaban esa casa.

Y en el pueblo aún había sucesos paranormales. Veían pasado la medianoche a la viuda de los gatos, ella caminaba por toda la ciudad rodeada de sus gatos... pasaban las semanas y una plaga de gatos se desató . Cada día eran más los gatos,en cada esquina del pueblo había tres o cuatro, y los accidentes estaban a la orden del día. Uno, cocinando, se tropieza, cae de cabeza en un caldero, otro se ahogó en el río, otro rebanando pan, se corta la mano y muere desangrado, otro se cae del granero. Otras muertes eran tan simples como caerse de las escaleras,así uno a uno todos los que participaron en el vil asesinato de Layla iban muriendo. El cura, el instigador de todo, estaba con mucho miedo y todo se lo atribuyó a los gatos, y en una noche particularmente oscura y fría, se escabulle con una antorcha con la intención de acabar de una vez por toda con los gatos. Llegó hasta la puerta de la gran mansión para así quemarla, pero la puerta se abrió de repente y ve a Layla pálida y hermosa con un gato negro en la mano. El cura se asusta y sale corriendo, pero los gatos le caen encima y del miedo suelta la antorcha de sus manos y se le prende la sotana. Él intenta sacarse la sotana , pero no puede, por más que lo intenta,y grita aparatosamente mientras tiene una muerte horrible igual a la de Layla.

Layla lo mira con rencor mientras el gran portón de su mansión se cierra...

Cuenta la leyenda que Layla terminó vengándose de todos quienes la quemaron viva , y así pasó a ser otra leyenda más de terror.

lunes, 22 de julio de 2024

"El rey de la selva"

Un día el león se levantó más fuerte que nunca, pensando que no habría en el mundo nadie que lo pudiese vencer. Así pues se encaminó hacia la selva y al encontrarse con una víbora, le formuló la siguiente pregunta:

–¿Quién es el rey de la selva?

–Tú, por supuesto– respondió ésta. El siguiente animal con el que se topó fue un cocodrilo que estaba durmiendo al lado del río. Se acercó sigiloso y le preguntó:

–Cocodrilo, ¿quien reina en la selva?

–¿Por qué me lo preguntas si sabes que eres tú el rey?– contestó.

Así continuó toda la mañana y animal tras animal, todos le respondían que el rey de la selva era él. Hasta que de pronto se cruzó un elefante en su camino y el soberbio felino le hizo la misma pregunta que al resto. La diferencia es que el paquidermo no respondió, sino que enroscó al león con su trompa, lo levantó, lo arrojó al suelo y posó su inmensa pata encima de él.

–Muy bien basta ya, no te enfurezcas si no sabes la respuesta– le dijo.

Esta historia nos enseña que la soberbia siempre encuentra sus límites.


miércoles, 15 de mayo de 2024

No sueltes al caballo

Un caballo estaba amarrado y se jaloneaba para soltarse, y vino un demonio y lo soltó.

El caballo se metió a la finca de unos campesinos y comenzó a comerse la

siembra, el dueño de la finca tomo su rifle y mató al caballo.

Entonces el dueño del caballo tomó su rifle, y mató a dueño de la finca.

La mujer del dueño de la finca, mató al dueño del caballo.

Entonces el hijo del dueño del caballo, mató a la MUJER.

Los vecinos enardecidos, mataron al muchacho y quemaron su casa;

Entonces le preguntaron al demonio:

¿Porque hiciste a todos eso?,

el demonio respondió.. yo solo solté al caballo.

MORALEJA....

El diablo hace cosas simples, porque sabe que la maldad esta en nuestros corazones y solitos hacemos el resto.

Por eso es bueno pensar antes de actuar.

No sea que una cosa sin importancia cause mucho daño.

Recuerden la lengua tiene poder, para dar VIDA y para dar muerte. Para BENDECIR y para maldecir.

miércoles, 8 de mayo de 2024

Esopo: La Lengua

Esopo, considerado el padre de la fábula, era un esclavo que vivió en el siglo V a. C.
Uno de sus amos, Xantus, le ordenó que fuera al mercado y le trajese el mejor alimento que encontrara para agasajar a importantes invitados. Esopo compró solamente lengua y la hizo aderezar de diferentes modos. Los convidados se hartaron de comer lo que saborearon como un manjar.
Cuando quedó solo, Xantus le preguntó qué era eso tan delicioso.
—Me pediste lo mejor —dijo Esopo— y traje lengua. La lengua es el fundamento de la filosofía y de las ciencias, el órgano de la verdad y la razón. Con la lengua se instruye, se construyen las ciudades y las civilizaciones, se persuade y se dialoga. Con la lengua se canta, con la lengua se reza y se declara el amor y la paz. ¿Qué otra cosa puede haber mejor que la lengua?
Pocos días después, Xantus le dijo que llegarían unos visitantes desagradables a los que debería atender por protocolo, pero quería manifestarles su disgusto sirviéndoles una mala comida.
—Trae del mercado lo peor que encuentres —le recomendó.
Esopo trajo lengua y la hizo preparar con un sabor tan desagradable que repugnó a los comensales.
—¿Qué porquería es esa que serviste? —le preguntó Xantus.
—Lengua —contestó Esopo—. La lengua es la madre de todos los pleitos y discusiones, el origen de las separaciones y las guerras. Con la lengua se miente, con la lengua se calumnia, con la lengua se insulta, con la lengua se rompen las amistades. Es el órgano de la blasfemia y la impiedad. No hay nada peor que la lengua.
- La lengua es un arma de doble filo-.
"El hombre, tan indefenso por naturaleza, no tiene colmillos, no tiene garras, no escupe fuego, pero tiene el don del lenguaje, y una lengua puede ser tan suave como la miel y tan afilada como un puñal".

domingo, 21 de abril de 2024

Oración de Dios

“Un niño se quitó su ropa de acólito después de Misa, se puso su ropa para el frío y le dijo al padre:

'OK, padrecito, ¡estoy listo'.

El sacerdote le dijo: '¿Listo para qué?'

'Padre, es hora de salir a repartir nuestros volantes.'

El sacerdote le respondió: 'Hijo, hace mucho frío y además está lloviznando'.

El niño miró sorprendido al sacerdote y le dijo: 'Pero Padrecito la gente necesita saber de Dios aún en los días lluviosos.'

El sacerdote contestó: 'Hijo yo no voy a salir con este tiempo'.

Con cierta ansiedad, el acólito dijo: 'Padre, ¿puedo ir yo solo? ¿Por favor?'

El sacerdote dudó un momento y luego le dijo: 'Está bien, puedes ir. Aquí tienes los volantes; Pero ten cuidado.'

'¡Gracias padrecito!'

Acto seguido, el acólito salió a la lluvia. El niño de 11 años recorrió todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que veía.

Después de 2 horas de caminar con frío bajo la lluvia y con su último volante, se detuvo en una esquina esperando ver a alguien a quien darle el último volante, pero las calles estaban totalmente desiertas. Entonces se dirigió a la primera casa que vio, caminó hasta la puerta del frente, tocó el timbre varias veces y esperó, pero nadie salió.

Finalmente, el niño giró para irse, pero algo lo detuvo. El niño volteó nuevamente hacia la puerta y comenzó a tocar el timbre ya golpear la puerta fuertemente con los nudillos. Él seguía esperando; algo lo mantenía ahí frente a la puerta. Tocó nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente.

Una señora con una mirada muy triste asomó en el umbral y suavemente le preguntó:

'¿Qué puedo hacer por ti, hijo?'

Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niño dijo:

'Señora, lo siento si la molesté, pero sólo quiero decirle que “DIOS REALMENTE LA AMA” y vine para darle mi último volante que habla sobre DIOS y SU. GRAN AMOR.

El niño le dio el volante y se marchó.

Ella sólo le dijo:

'¡Gracias, hijo, y que DIOS te bendiga!'

El siguiente domingo por la mañana, el sacerdote estaba en el púlpito y antes de comenzar la misa preguntó:

'¿Alguien tiene un testimonio o una anécdota que quiera compartir con nosotros?'

Suavemente, en la fila de atrás de la iglesia, una señora mayor se puso de pie. Cuando empezó a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus ojos:

'Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca había estado aquí; Incluso el domingo pasado aún no creía en Dios.'

'Mi esposo murió hace poco tiempo y yo quedó totalmente sola en este mundo. El domingo pasado fue un día particularmente frío y lluvioso, y también lo fue en mi corazón. Ese día llegué al final del camino; ya que no tenía esperanza alguna ni ganas de vivir.'

'Entonces, tomé una silla y una soga y subí hasta el ático de mi casa. Subida en la silla, amarré y aseguré bien un extremo de la soga a una de las vigas del techo y luego y puse el otro extremo alrededor de mi cuello.'

'Parada en la silla, tan sola y con el corazón destrozado, estaba a punto de tirarme cuando de repente escuché el timbre de la puerta sonar con insistencia.'

'Entonces me dije: “Esperaré un minuto y quien quiera que sea se irá”. Esperé y esperé, pero el timbre de la puerta sonaba cada vez con más insistente, y luego la persona empezó a golpear la puerta con fuerza.'

'Entonces me pregunté, “¿QUIÉN PODRÁ SER?” ¡Jamás alguien toca mi puerta o viene a verme!'

'Me quité la soga del cuello y bajé hasta la puerta, mientras el timbre seguía sonando cada vez con mayor insistencia.'

'Cuando abrí la puerta no podía creer lo que veían mis ojos: frente a mi puerta estaba el niño más radiante y angelical que jamás hubiera visto.'

'Su sonrisa, ohhh, ¡nunca podré describirla! Las palabras que salieron de su boca hicieron que mi corazón, muerto hace tanto tiempo, volviera a la vida, cuando me dijo con voz de querubín: “Señora, sólo quiero decirle que DIOS realmente la ama”.

'Cuando aquel angelito desapareció en el frío y la lluvia, cerré mi puerta y leí cada palabra del volante.'

'Entonces subí al ático para bajar la silla y la soga. Ya no las necesitarías más. Como ven, ahora soy una hija feliz del Señor.'

'Como la dirección de la iglesia venía anotada en la parte de atrás del volante, hoy vine personalmente a decirle GRACIAS a ese pequeño ÁNGEL DE DIOS que llegó justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el infierno. '

En la iglesia, todos los asistentes lloraban.

El sacerdote cayó del púlpito hasta la primera banca del frente donde estaba sentado su acólito, lo tomó en sus brazos y lloró.

Probablemente la iglesia no volvió a tener un momento más glorioso.

Dios bendiga tus ojos por leer este mensaje.

No permitas que este mensaje muera de frío: después de leerlo, pásalo a otros.

Recuerda que el mensaje de DIOS puede hacer una gran diferencia en la vida de alguien cercano a ti.

viernes, 12 de abril de 2024

Papi, qué significa ser pobre


Un empresario, queriendo que su hijo supiera lo que es "ser pobre", lo llevó para que pasara un par de días en la montaña con una familia campesina. Pasaron tres días y dos noches en su modesta vivienda. 

En el automóvil, retornando, el padre preguntó a su hijo:

- ¿Qué te pareció la experiencia?

-Buena, contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.

- Y... ¿qué aprendiste? 
- insistió el padre...
El hijo contestó:
1.- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.

2.- Nosotros tenemos un jacuzzi y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina donde hay pececitos.

3.- Que nosotros tenemos reflectores para alumbrar nuestro jardín...
mientras que ellos se alumbran con las estrellas y la luna.

4.- Nuestro patio llega hasta la cerca y el de ellos llega al horizonte.

5.- Que nosotros compramos nuestra comida;...ellos, siembran y cosechan la de ellos.

6.- Nosotros oímos CD's... Ellos escuchan una perpetua sinfonía de golondrinas, ranas, ovejas, cuys y otros animalitos.

7.- Nosotros cocinamos en hornos microondas... Ellos, todo lo que comen tiene ese sabor del fogón de leña.

8.- Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas.... Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.

9.- Nosotros vivimos conectados al smartphone, facebook, televisor... Ellos, en cambio, están "conectados" a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.

El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo...y entonces el hijo terminó:

- ¡¡¡Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos!!! ¡Y lo rico que son ellos!...

"La humildad y la sencillez te hacen grande nunca lo olvides".