domingo, 17 de octubre de 2021

Más sabe el diablo por viejo que por diablo

Cierto día un perro, ya viejo, salió a cazar mariposas. Después de un rato largo se dio cuenta de que se había perdido. Dio vueltas y vueltas tratando de hallar el camino cuando, de repente, vio que un joven leopardo corría en su dirección con la visible intención de pegarse un buen almuerzo.

 El viejo perro se dijo: " Oh, oh! Ahora sí que estoy perdido !"

Viendo alrededor suyo algunos huesos, se puso rápidamente a roerlos, dando la espalda al leopardo que se aproximaba cada vez más.

Cuando éste estaba a punto de abalanzarse sobre él, el viejo perro exclamó en voz alta:

"Bien, este leopardo estaba realmente delicioso! Me pregunto si no habrá otros por aquí ".

Al escuchar eso, el joven leopardo interrumpió su ataque, miró al perro con miedo y sigilosamente huyó espantado.

"Uf !", suspiró el leopardo "faltó poquísimo; el viejo perro casi me come !"

Mientras tanto, un mono, que había presenciado toda la escena desde una rama cercana, se dijo que podía utilizar la situación, negociando con el leopardo lo que sabía a cambio de protección.

Por lo tanto, partió ligero a alcanzarlo, pero el perro cuando lo vio correr a toda velocidad detrás del leopardo, se dio cuenta que algo iban a tramar.

El mono alcanzó al leopardo y le contó todo lo que sabía, pidiéndole que a cambio de tan interesante dato lo protegiera.

El joven leopardo se enfureció y le dijo al mono:
"Ven aquí, mono, monta en mi lomo y vas a ver lo que le va a ocurrir a ese viejo inútil que se cree inteligente.

El perro viejo vio al leopardo que se acercaba a toda velocidad con el mono montado en sus espaldas y se inquietó de verdad: "Y ahora qué hago?...

Pero en vez de huir, se sentó de nuevo de espaldas a sus agresores haciendo una vez más como sí no los hubiera visto y en el momento en que se aproximaron lo suficiente como para oírlo dijo:

"¿Dónde estará el mono ese? Hace una hora que lo envié a buscarme otro leopardo y hasta ahora no volvió"


Moraleja:

No hay que desestimar a los viejos.

La edad y la sabiduría que se adquiere con ella siempre triunfan ante la juventud y la fuerza...!



viernes, 1 de octubre de 2021

La oración del alfabeto


Un pobre campesino que regresaba del mercado a altas horas de la noche descubrió de pronto que no llevaba consigo su libro de oraciones. Se hallaba en medio del bosque y se le había salido una rueda de su carreta, y el pobre hombre estaba muy afligido pensando que aquel día no iba a poder recitar sus oraciones.
Entonces se le ocurrió orar del SIGUIENTE modo: “He cometido una verdadera estupidez, Señor: he salido de casa esta mañana sin mi libro de oraciones, y tengo tan poca memoria que no soy capaz de recitar sin él una sola oración. De manera que voy a hacer una cosa: voy a recitar cinco veces el alfabeto muy despacio, y Tú, que conoces todas las oraciones, puedes juntar las letras y formar esas oraciones que yo soy incapaz de recordar”.
Y el Señor le dijo a sus ángeles:
“De todas las oraciones que he escuchado hoy, ésta ha sido la mejor, porque ha brotado de un corazón sencillo y sincero”.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Cuál es el propósito de la lectura?

He leído muchos libros, pero me he olvidado de la mayoría. Pero entonces, ¿Cuál es el propósito de la lectura...? Pregunto un alumno a su Maestro.
El Maestro no respondió en ese momento. Sin embargo, después de unos días, mientras él y el joven alumno estaban sentados cerca de un río, dijo que tenía sed y le pidió al niño que le trajera un poco de agua con un colador viejo y sucio que había en el suelo. El alumno se sobresaltó, porque sabía que era un pedido sin lógica. Sin embargo, no pudo contradecir a su Maestro y, habiendo tomado el cedazo (o colador), comenzó a realizar esta absurda tarea. Cada vez que sumergía el colador en el río para traer un poco de agua para llevar a su Maestro, ni siquiera podía dar un paso hacia él, ya que no quedaba ni una gota en el colador. Lo intentó y lo intentó decenas de veces pero, por mucho que trató de correr más rápido desde la orilla hasta su Maestro, el agua siguió pasando por todos los agujeros del tamiz y se perdió en el camino. Agotado, se sentó junto al Maestro y dijo: “No puedo conseguir agua con ese colador. Perdóname Maestro, es imposible y he fallado en mi tarea ”. “No – respondió el anciano sonriendo – no has fallado. Mira el colador, ahora brilla, está limpio, está como nuevo. El agua, que se filtra por sus agujeros, la ha limpiado “. “Cuando lees libros – prosiguió el viejo Maestro – eres como un colador y ellos son como agua de río. No importa si no puedes guardar en tu memoria toda el agua que dejan fluir en ti, porque los libros, sin embargo, con sus ideas, emociones, sentimientos, conocimientos, la verdad que encontrarás entre las páginas, limpiarán tu mente y espíritu, y te convertirán en una persona mejor y renovada. Este es el propósito de la lectura.

martes, 14 de septiembre de 2021

Lección de vida


Después de limpiar y arreglar mi casa, mi hermano me llamó diciendo: ′′Mi esposa y yo vamos a visitarte". 

Fui a la cocina a preparar algo para ellos, pero no tenía nada para servirles. Después de mucho buscar, todo lo que pude poner en mis manos fueron algunas naranjas. Así que hice dos vasos de jugo helado.

Cuando mi hermano y su esposa llegaron, me sorprendió ver a su suegra con ellos, que vino a visitarme por primera vez. Así que, serví los dos vasos de jugo para su esposa y su madre, y puse una taza de agua delante de mi hermano, diciendo: ′′Sé que te gusta el Sprite".

Tomó un trago y se dio cuenta de que era agua. Y de pronto su suegra dijo: "Tengo ganas de beber Sprite... Por favor, me darías un poco?"

Ahí estaba, perpleja y avergonzada, pero mi hermano me salvó diciéndole: ′′Te traeré un vaso limpio de la cocina". 

Después de un tiempo, escuchamos el sonido de un vidrio rompiéndose en la cocina.

Él volvió y le dijo a su suegra: ′′Lo siento, cayó de mis manos y se rompió, pero no hay problema, iré a comprar otra". Su suegra se negó y dijo: ′′No, no hay necesidad de eso".

Finalmente, cuando se iban, mi hermano se despidió de mí y puso algo de dinero en mi mano, y dijo: "No olvides limpiar la Sprite que cayó en la cocina para que las hormigas no vengan".

Y se despidió con una sonrisa llena de amor...

Cuando estés en una posición más favorable, úsala para levantar a otras personas. 
′′Atropellar′′ al otro nunca te hará mejor!

′′La luz raya en la oscuridad para el íntegro, para quien es misericordioso, compasivo y justo."

Hay poder en tu boca


Un día, Thomas Alva Edison llegó a casa y le dio a su mamá una nota.
Él le dijo a ella: "Mi maestro me dió esta nota y me dijo que sólo se la diera a mi madre."
Los ojos de su madre estaban llenos de lágrimas cuando ella leyó en voz alta la carta que le trajo su hijo.

🌟"Su hijo es un genio, esta escuela es muy pequeña para él y no tenemos buenos maestros para enseñarlo, por favor enséñele usted".🌟

Muchos años después la madre de Edison falleció, y él fue uno de los más grandes inventores del siglo.
Un día él estaba mirando algunas cosas viejas de la familia. Repentinamente él vio un papel doblado en el marco de un dibujo en el escritorio. 

Él lo tomó y lo abrió. En el papel estaba escrito

"Su hijo está mentalmente enfermo y no podemos permitirle que venga más a la escuela. "

Edison lloro por horas, entonces él escribió en su diario: "Thomas Alva Edison fue un niño mentalmente enfermo, pero por una madre heroica se convirtió en el genio del siglo."

😌💜Qué impresionante la reacción de la mamá, ¿verdad?.

En lugar de leer lo que realmente decía la carta, y habiendo podido hacer sentir menos a su hijo, le dió un giro diferente.

♥️¡Le inyectó seguridad y certeza a su hijo!
Le hizo creer que era un genio y se lo creyó tanto, que creció y murió siéndolo.

lunes, 13 de septiembre de 2021

El tigre y el burro


El burro le dijo al tigre:
- "El pasto es azul".

El tigre respondió:
- "No, el pasto es verde".

La discusión se calentó, y los dos decidieron someterlo a un arbitraje, y para ello concurrieron ante el león, el Rey de la Selva.

Ya antes de llegar al claro del bosque, donde el león estaba sentado en su trono, el burro empezó a gritar:
- "Su Alteza, ¿es cierto que el pasto es azul?".

El león respondió:
- "Cierto, el pasto es azul".

El burro se apresuró y continuó:
- "El tigre no está de acuerdo conmigo y me contradice y molesta, por favor, castígalo".

El rey entonces declaró:
- "El tigre será castigado con 5 años de silencio".

El burro saltó alegremente y siguió su camino, contento y repitiendo:
- “El pasto es azul”...

El tigre aceptó su castigo, pero antes le preguntó al león:
- "Su Majestad, ¿por qué me ha castigado?, después de todo, el pasto es verde".

El león respondió:
- "De hecho, el pasto es verde".

El tigre preguntó:
- "Entonces, ¿por qué me castigas?".

El león respondió:
- "Eso no tiene nada que ver con la pregunta de si el pasto es azul o verde. El castigo se debe a que no es posible que una criatura valiente e inteligente como tú pierda tiempo discutiendo con un burro, y encima venga a molestarme a mí con esa pregunta".

La peor pérdida de tiempo es discutir con el necio y fanático al que no le importa la verdad o la realidad, sino sólo la victoria de sus creencias e ilusiones. Jamás pierdas tiempo en discusiones que no tienen sentido... Hay personas que por muchas evidencias y pruebas que les presentemos, no están en la capacidad de comprender, y otras están cegadas por el ego, el odio y el resentimiento, y lo único que desean es tener la razón aunque no la tengan.

Cuando la ignorancia grita, la inteligencia calla. Tu paz y tranquilidad valen más.

domingo, 12 de septiembre de 2021

El gusano y el escarabajo


Un pequeño gusano caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un saltamontes. “¿Hacia dónde te diriges?”, le preguntó. Sin dejar de caminar, la oruga contestó: “Tuve un sueño anoche: soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo”.
Sorprendido, el saltamontes dijo mientras su amigo se alejaba: “¡Debes estar loco! ¿Cómo podrás llegar hasta aquel lugar? ¡Tú, una simple oruga!. Una piedra será para ti, una montaña; un pequeño charco, un mar y cualquier tronco, una barrera infranqueable”.
Pero el gusano ya estaba lejos y no lo escuchó, y su diminuto cuerpo no dejó de moverse. De pronto se oyó la voz de un escarabajo: “¿Hacia dónde te diriges con tanto empeño?”. Sudando ya el gusano, le dijo jadeante: “Tuve un sueño y deseo realizarlo; subir a esa montaña y desde ahí contemplar todo nuestro mundo”.
El escarabajo soltó una carcajada y dijo: “Ni yo, con patas tan grandes, intentaría realizar algo tan ambicioso”. Y se quedó en el suelo tumbado mientras la oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros. Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor le aconsejaron desistir: “¡No lo lograrás jamás!”. Pero...  intrigado el escarabajo por la curiosidad, lo siguió de cerca sin que el gusano se percatara, hasta que se le dio por entablar una amistad y empezaron charlando horas y horas. El escarabajo estaba consciente de que su amigo era muy limitado en movilidad, tenía una visibilidad muy restringida y era muy tranquilo comparado con los de su especie. El gusano estaba muy consciente de que su amigo venía de otro ambiente, comía cosas que le parecían desagradables y era muy acelerado para su estándar de vida, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez
Un día, la compañera del escarabajo le cuestionó la amistad hacia el gusano. ¿Cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro de alguien que no conocía? A lo que él respondió que el gusano estaba limitado en sus movimientos. ¿Por qué seguía siendo amigo de un insecto que no le regresaba los saludos efusivos que el escarabajo hacía desde lejos? Esto era entendido por él, ya que sabía de su limitada visión, muchas veces ni siquiera sabía que alguien lo saludaba y cuando se daba cuenta, no distinguía si se trataba de él para contestar el saludo, sin embargo calló para no discutir. Fueron muchas las respuestas que en el escarabajo buscaron para cuestionar la amistad con el gusano, que al final, éste decidió poner a prueba la amistad alejándose un tiempo para esperar que el gusano lo buscara.
Pasó el tiempo y la noticia llegó: el gusano estaba muriendo, pues su organismo lo traicionaba por tanto esfuerzo, cada día emprendía el camino para llegar hasta su amigo y la noche lo obligaba a retornar hasta su lugar de origen. El escarabajo decidió ir a ver sin preguntar a su compañera qué opinaba.
En el camino varios insectos le contaron las peripecias del gusano por saber qué le había pasado a su amigo. Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a dónde él se encontraba, pasando cerca del nido de los pájaros. De cómo sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente.
Llegó el escarabajo hasta el árbol en que yacía el gusano esperando pasar a mejor vida. Al verlo acercarse, con las últimas fuerzas que la vida le daba, le dijo cuánto le alegraba que se encontrara bien. Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado.
Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar. “Estaré mejor”, fue lo último que dijo, y murió.
Todos los animales del valle fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo, que había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.
Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, de pronto quedaron atónitos, aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta, poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arco iris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos.
Una mariposa, no hubo nada que decir, todos sabían lo que pasaría, se iría volando hasta la gran montaña y realizaría su sueño, el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Todos se habían equivocado.
El escarabajo avergonzado de sí mismo, por haber confiado su amistad en otros oídos que no eran los suyos, había perdido muchas horas de regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban. Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería no tanto por la especie a la que pertenecía sino porque le ofreció su amistad
El escarabajo murió después de un tiempo. Nunca se le escuchó quejarse de quien mal le aconsejó, pues fue decisión propia el poner en manos extrañas su amistad, solo para verla escurrirse como agua entre los dedos

viernes, 20 de agosto de 2021

El cura y el feligrés


Un joven llega con el cura y dice:

- Padre no iré más a la Iglesia!
El sacerdote respondió:
- Pero por qué?

El joven respondió:
- Veo a la hermana que habla mal de otra hermana; el hermano que no lee bien; el grupo de canto que vive desafinando; las personas que durante la misa miran el celular, entre tantas y tantas otras cosas malas que veo hacer en la iglesia.

Le dice el sacerdote:
- Muy bien, pero antes quiero que me hagas un favor: toma un vaso lleno de agua y da tres vueltas por la iglesia sin derramar una gota de agua en el suelo. Después de eso, puedes salir de la iglesia.

Y el joven pensó: muy fácil!
Y dio las tres vueltas como le pidió el padre. Cuando terminó dijo:
- Listo, padre.

Y el cura respondió:

- Cuando estabas dando vueltas con el vaso lleno de agua, viste a la hermana hablar mal de la otra?
El joven:
- No

Viste a la gente quejarse entre sí?
El joven:
- No

Viste a alguien mirando celular?
El joven:
- No

Sabes por qué? Estabas concentrado en el vaso para no tirar el agua.

Lo mismo es en nuestra vida. Tomando este ejemplo, cuando nuestro enfoque está dirigido hacia nuestro Señor Jesucristo, no tendremos tiempo de ver los errores de la gente.

Quién sale de la iglesia por causa de la gente, nunca entró por Jesús.

martes, 3 de agosto de 2021

El puente de los hermanos


No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas contiguas, tuvieron un conflicto. Éste era el primer problema que tuvieron después de 40 años de cultivar las tierras hombro a hombro, compartir el duro trabajo y de intercambiar cosechas y bienes en forma continua.
Esta larga y beneficiosa colaboración terminó repentinamente. Comenzó con un pequeño malentendido que fue creciendo hasta llegar a abrir una tremenda brecha entre ellos, que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.
Una mañana alguien llamó a la puerta de Luis. Al abrir, encontró a un hombre con herramientas de carpintero. "Estoy buscando trabajo", dijo el extraño, "quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda serle de ayuda".
"Sí", dijo el mayor de los hermanos, tengo un trabajo para usted. Mire, al otro lado del arroyo, en aquella granja, ahí vive mi vecino, es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros y él tomó su buldózer y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros.
Bueno, él pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca, de dos metros de alto, para no verlo nunca más.
El carpintero le dijo: Creo que comprendo la situación. Muéstreme dónde están la madera, los clavos y las herramientas y le entregaré un trabajo que lo dejará satisfecho. El hermano mayor ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir a comprar provisiones al pueblo.
El carpintero trabajó duro todo el día midiendo, cortando, clavando. Cerca del atardecer, cuando el granjero regresó, el carpintero había terminado con su trabajo. El granjero quedó, perplejo con lo que vio. No había ninguna cerca de dos metros; en su lugar había un puente. Un puente que unía las dos granjas a través del arroyo. Era una verdadera obra de arte.
En ese momento, su hermano menor, vino desde su granja, cruzando el puente, abrazó a su hermano, con los ojos llenos de lágrimas, le dijo: Eres un gran hombre, por construir este hermoso puente después de lo que te he hecho, gracias y perdóname.
En silencio el carpintero guardó las herramientas y se dispuso a marchar, cuando Luis, el hermano que le había contratado grito: ¡No te vayas espera!, quédate, tengo muchos proyectos para ti.
-Me gustaría quedarme dijo el carpintero, pero tengo muchos puentes por construir.

miércoles, 21 de julio de 2021

Qué quiere la mujer?

(Un acertijo de miles de años y sin respuesta )

El joven rey Arturo fue sorprendido y apresado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente en sus bosques. El rey pudo haberlo matado en el acto, pues tal era el castigo para quienes violaban las leyes de la propiedad, pero se conmovió ante la juventud y la simpatía de Arturo y le ofreció la libertad, siempre y cuando en el plazo de un año hallara la respuesta a una pregunta difícil. La pregunta era: ¿Qué quiere realmente la mujer?

Semejante pregunta dejaría perplejo hasta al hombre más sabio y al joven Arturo le pareció imposible contestarla. Con todo, aquello era mejor que morir ahorcado, de modo que regresó a su reino y empezó a interrogar a la gente. A la princesa, a la reina, a las prostitutas, a los monjes, a los sabios y al bufón de la corte... en suma, a todos, pero nadie le pudo dar una respuesta convincente. ¡Eso si!, todos le aconsejaron que consultara a la vieja bruja, pues solo ella sabría la respuesta. El precio sería alto, ya que la vieja bruja era famosa en todo el reino por el precio exorbitante que cobraba por sus servicios.

Llegó el ultimo día del año convenido y Arturo no tuvo mas remedio que consultar a la hechicera. Ella accedió a darle una respuesta satisfactoria, a condición de que primero aceptara el precio! Ella quería casarse con Gawain, el caballero más noble de la Mesa Redonda y el mas íntimo amigo de Arturo. El joven Arturo la miró horrorizado: era jorobada y feísima, tenía un solo diente, despedía un hedor que daba náuseas, hacia ruidos obscenos. Nunca se había topado con una criatura tan repugnante.

Se acobardó ante la perspectiva de pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por él esa carga terrible. No obstante, al enterarse del pacto propuesto, Gawain afirmó que no era un sacrificio excesivo a cambio de la vida de su compañero y la preservación de la Mesa Redonda. Se anunció la boda y la vieja bruja, con su sabiduría infernal, dijo: Lo que realmente quiere la mujer es: "Ser la soberana de su propia vida". Todos supieron al instante que la hechicera había dicho una gran verdad y que el joven rey Arturo estaría a salvo. Y así fue: al oír la respuesta, el monarca vecino le devolvió la libertad.

Pero menuda boda fue aquella... Asistió la corte en pleno y nadie se sintió mas desgarrado entre el alivio y la angustia, que el propio Arturo. Gawain se mostró cortés, gentil y respetuoso. La vieja bruja hizo gala de sus peores modales, engulló la comida directamente del plato sin usar los cubiertos, emitió ruidos y olores espantosos.

Llego la noche de bodas. Cuando Gawain, ya preparado para ir al lecho nupcial, aguardaba a que su esposa se reuniera con él... ella apareció con el aspecto de la doncella más hermosa que un hombre desearía ver...Gawain quedó estupefacto y le preguntó qué había sucedido. La joven respondió que como había sido cortés con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su aspecto horrible y la otra mitad con su aspecto atractivo. ¿Cuál prefería para el día y cuál para la noche? ¡Qué pregunta cruel...! Gawain se apresuro a hacer cálculos... ¿quería tener durante el día a una joven adorable para exhibirla ante sus amigos y por las noches en la privacidad de su alcoba a una bruja espantosa? ¿o prefería tener de día a una bruja ya una joven hermosa en los momentos íntimos de su vida conyugal...?

¿Usted qué hubiera preferido... qué hubiera elegido? La elección que hizo Gawain está mas abajo, pero antes de leerla tome su decisión...

El noble Gawain replicó que la dejaría elegir por sí misma. Al oír esto, ella le anunció que sería una hermosa dama de día y de noche, porque él, la había respetado y le había permitido ser dueña de su vida.

domingo, 11 de julio de 2021

El niño y el árbol de manzana


“Había una vez un árbol de manzano que amaba a un pequeño niño y todos los días el niño venía y recogía sus hojas para hacerse con ellas una corona y jugar al rey del bosque. Subía por el tronco, se mecía en sus ramas  y comía de sus manzanas;  ambos jugaban al escondite y,cuando estaba cansado, el niño dormía bajo su sombra. El niño amaba mucho al árbol  y el árbol era feliz.
Pasó  el tiempo y el niño creció. Razón que llevó a que el árbol pasará muchos momentos en soledad, sin la compañía de su amiguito.
Un día, el árbol vio venir a su niño y le dijo: ven niño, súbete a mi tronco y mécete en mis ramas y come mis manzanas y juega bajo mi sombra y se feliz.
Ya soy muy grande para trepar y jugar, dijo él. Yo  quiero comprar cosas y divertirme. necesito dinero, ¿podrías dármelo?
Lo siento, dijo el árbol, yo no tengo dinero, solo tengo hojas y manzanas, coge mis manzanas y véndelas en la ciudad, así  tendrás dinero y serás feliz.
Y sin ningún reparo así lo hizo el antiguo niño ahora convertido en adulto. Subió al árbol, muchísimas veces, como en el pasado,  recogió las manzanas y se las llevó, las vendió, compró todo lo que deseó y el árbol se sintió feliz.
Luego pasó mucho tiempo  y su niño no volvía… y el árbol estaba triste. Y entonces, un día regresó y el árbol se agito alegremente y le dijo: ven niño, súbete  a mi tronco mécete en mis ramas y se feliz.
Estoy muy ocupado para trepar árboles, dijo él. Necesito una casa que me sirva de abrigo; ¿puedes tu dármela?
Yo no tengo casa, dijo el árbol,  pero puedes cortar mis ramas y hacerte una casa. Entonces serás feliz.
Y así, sin ningún cargo de conciencia, él cortó las ramas y se las llevo para construir su casa. Y el árbol se sintió feliz. Posterior en esto pasó mucho tiempo y su niño no volvía. Y, cuando regresó, el árbol estaba tan feliz que apenas pudo hablar. Ven niño, susurró, ven y juega.
Estoy muy adulto y triste para jugar, ahora quiero un bote que me lleve lejos de aquí ¿puedes tu dármelo?
Corta mi tronco y hazte un bote, dijo el árbol, entonces podrás navegar lejos y serás feliz.
Y una vez más sin vergüenza, sin dolor, el hombre cortó el tronco, y se hizo un  bote y navegó lejos.
El árbol, como en todas las anteriores oportunidades que todo lo entregó se sintió feliz… pero no realmente.
Y después de mucho tiempo su niño (quien en la realidad ya estaba en la tercera edad) volvió nuevamente. El árbol con una expresión de tristeza, ya no movió sus ramas como en todas las anteriores oportunidades, y solo atinó a exclamar: Lo siento, niño, pero ya no tengo nada para darte; ya no me quedan ramas, ni hojas, ni frutos.
Estoy muy viejo y enfermo para mecerme en ellas, respondió.
Ya no tengo tronco, dijo el árbol.
Estoy muy cansado para trepar afirmó el abusivo amigo.
Lo siento mucho exclamó el árbol ante el infortunio de quien nunca había dejado ver como un niño. Quisiera poder darte algo… pero ya no me queda nada. Todo te lo llevaste. Solo soy un  viejo pedazo de tronco.
Lo siento por todo el maltrato que te di, respondió el anciano. Yo no necesito mucho ahora, solo un lugar tranquilo para reposar y pasar mis últimos días. Estoy muy cansado.
Bien dijo el árbol reanimándose, un viejo pedazo de tronco como yo todavía es bueno para sentarse  y descansar. Ven niño, siéntate y descansa. Y él se sentó. Y el árbol fue muy feliz”

viernes, 9 de julio de 2021

Jeremías y el huevo vacío


Jeremías nació con un cuerpo deformado 
y una mente lenta. A la edad de 12 años no había 
pasado de 2º grado, y parecía que jamás 
podría aprender nada. 

Con frecuencia su maestra, se exasperaba 
con él porque solía estar en su banco moviéndose, 
babeando, y gruñendo. A veces hablaba claramente, 
como si un rayo de luz hubiera 
penetrado en la oscuridad de su cerebro. 
Pero la mayor parte del tiempo Jeremías 
irritaba a su maestra. 

Cierto día citó a sus padres para hablarles. 
Cuando ellos entraron en el aula vacía, 
la maestra les dijo: “Jeremías verdaderamente 
tiene que asistir a una escuela especial. 
No es bueno para él estar con niños 
más pequeños que no tienen problemas 
de aprendizaje. 
De hecho, tiene un atraso mental 
de cinco años con respecto a los otros alumnos”. 

La mamá lloraba calladamente, 
y mientras su esposo le decía a la maestra: 
“Señorita, no hay ninguna escuela especial aquí. 
Y sería un golpe terrible para Jeremías 
si lo quitáramos de esta escuela. 
A él verdaderamente le gusta estar aquí”. 

La maestra permaneció sentada durante 
un largo rato después que se habían ido 
los padres de Jeremías, contemplando a través 
de la ventana la nieve que caía 
y que parecía enfriarle el alma. 
Quería entender a estos padres. 
Después de todo, su único hijo 
tenía una enfermedad terminal. 
Pero no era bueno tenerle en su clase. 
Había otros 18 niños a los que debía enseñarles, 
y Jeremías sólo los distraía. 
Además, nunca aprendería a leer y escribir. 
¿Por qué malgastar más tiempo con él? 

Mientras pensaba en esto, 
comenzó a sentirse culpable. 
“Aquí estoy, lamentándome por mis problemas, 
que no son nada comparados con los 
de esa pobre familia”, pensó. 
Y también oró: “Señor, ayúdame 
a ser más paciente con Jeremías”. 
Y a partir de ese día trató 
verdaderamente de ignorar 
los ruidos que hacía el niño 
y las hojas en blanco de su cuaderno. 

Un día, Jeremías caminó dificultosamente 
hasta el escritorio de su maestra, 
arrastrando su pierna inútil 
detrás de él. “La amo, Señorita”, 
exclamó lo suficientemente fuerte 
como para que toda la clase lo oyera. 
La maestra se puso roja, especialmente 
al ver los gestos que hacían los otros alumnos. 
Ella alcanzó a tartamudear: 
“Bue… bueno… es muy lindo lo que me dices, 
Jeremías. Ah… ahora, por favor 
vuelve a tu asiento…” 

Pasó el tiempo, llegó la primavera, 
y los niños conversaban animadamente 
acerca de la proximidad de la Pascua. 
La maestra les contó la historia de Jesús, 
y para destacar la idea de que la vida renacería, 
entregó a cada uno de los niños 
un huevo grande de plástico, y les dijo: 
“Quiero que lo lleven a su casa, 
y mañana lo traigan con algo 
dentro que nos enseñe sobre la vida. 
¿Entienden?” “SÍÍÍÍ, Señorita”, 
respondieron entusiasmado todos los niños, 
Excepto Jeremías. Estaba escuchando 
atentamente, sus ojos no se quitaban 
del rostro de la maestra. 
Ni siquiera estaba haciendo sus ruidos habituales. 
¿Habría entendido lo que ella dijo acerca 
de la muerte y la resurrección de Jesús? 
¿Podría hacer la tarea? 
¿Llamaría a sus padres para explicarles 
lo que Jeremías tenía que hacer?. 

Esa tarde tuvo que hacer muchas compras, 
planchar una blusa, preparar la cena, 
y se olvidó completamente de hacer esa llamada. 

Al día siguiente, los 19 alumnos vinieron a clase. 
reían y charlaban mientras ponían 
los huevos de plástico en la canasta vacía 
que estaba sobre el escritorio de su maestra. 
Y al finalizar el período de clases, 
llegó el momento de abrir los huevos. 

En el primero, la maestra encontró una flor. 
“Oh, sí, una flor es señal de una nueva vida”, dijo. 
El siguiente huevo contenía una mariposa 
de plástico, que parecía real. 
Su comentario fue: 
“Todos sabemos que algunas orugas se 
convierten en mariposa. 
Sí, ésta también es una vida nueva”. 

Después abrió otro huevo donde había 
una piedra cubierta de musgo. 
Y explicó que el musgo también era 
una muestra de vida. 

A continuación abrió el cuarto huevo. 
Su respiración se hizo entrecortada 
¡El huevo estaba vacío! 
“Seguramente debe ser de Jeremías”, pensó. 
“No habrá entendido mis instrucciones. 
Si no me hubiera olvidado de telefonear 
a sus padres…” 
Y como no quería que Jeremías se sintiera mal, 
lentamente puso el huevo a un lado y tomó otro. 

Repentinamente Jeremías le dijo: 
“Señorita, ¿no va a hablar acerca del huevo 
que yo traje?”  Nerviosa, le contestó: 
“Pero Jeremías, el huevo está vacío”. 
Y él, mirándole a los ojos le dijo suavemente: 
“Sí, pero también la tumba de Jesús estaba vacía”. 
Pareció que el tiempo se detenía. 
Y cuando pudo hablar nuevamente, 
la maestra le preguntó: 
“¿Sabes por qué la tumba estaba vacía” 
“Oh, sí”, dijo Jeremías. 
“A Jesús lo mataron y lo pusieron allí. 
Pero Su Padre lo resucitó”. 

Sonó la campana, y mientras los niños 
corrían hacia fuera, la maestra se puso 
a llorar, y el hielo de su corazón se derritió. 

Jeremías murió tres meses después. 
Y los que concurrieron a su velatorio 
se sorprendieron al ver 19 huevos 
sobre su ataúd, y todos estaban vacíos.

miércoles, 24 de marzo de 2021

La belleza del ser

El profesor, BERT HELLINGER, para quien no sabe, falleció recientemente el día 19/9/19.
El psicoterapeuta y escritor alemán tenía 93 años, es conocido mundialmente por la creación del método terapéutico "Constelación familiar".
Dejó este texto maravilloso:
"La vida te decepciona para que dejes de vivir con ilusiones y veas la realidad.
La vida destruye todo lo superfluo hasta que quede solamente lo importante.
La vida no te deja en paz, para que dejes de culparte y aceptes todo como "es".
La vida va a retirar lo que tienes, hasta que dejes de quejarte y empieces a agradecer.
La vida envía personas conflictivas para curarte, para que dejes de mirar hacia fuera y empieces a reflejar lo que eres por dentro.
La vida te permite caer de nuevo y de nuevo, hasta que decidas aprender la lección.
La vida te quita del camino y te presenta encrucijadas, hasta que dejes de querer controlar todo y fluyas como un río.
La vida pone a tus enemigos en la carretera, hasta que dejes de "reaccionar".
La vida te asusta y te asustará cuantas veces sea necesario, hasta que pierdas el miedo y recuperes tu fe.
La vida te distancia de las personas que amas, hasta que entiendas que no somos ese cuerpo, sino el alma que contiene.
La vida se ríe de ti muchas y muchas veces, hasta que dejes de tomar todo tan en serio y puedas reírte de ti mismo.
La vida te rompe en tantas partes cuantas sean necesarias, para que la luz penetre en ti.
La vida te enfrenta a los rebeldes, hasta que dejes de tratar de controlar.
La vida repite el mismo mensaje, si es necesario con gritos y tapas, hasta que finalmente lo escuches.
La vida envía rayos y tormentas, para despertar.
La vida te humilla y a veces te derrota de nuevo y de nuevo hasta que decidas dejar que tu ego muera.
La vida te niega bienes y grandeza hasta que dejes de querer bienes y grandeza y comiences a servir.
La vida corta tus alas y poda tus raíces, hasta que no necesites alas ni raíces, sólo desaparezcas en las formas y tu ser vuele.
La vida te niega milagros, hasta que entiendas que todo es un milagro.
La vida acorta tu tiempo, para que te apures en aprender a vivir.
La vida te ridiculiza hasta que te hagas nada, nadie, para que entonces te convierta en todo.
La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar.
La vida te lastima y te atormenta hasta que sueltes tus caprichos y berrinches y aprecies la respiración.
La vida te esconde tesoros hasta que aprendas a salir a la vida y buscarlos.
La vida te niega a Dios, hasta que lo veas en todos y en todo.
La vida te despierta, te poda, te rompe, te decepciona... pero créeme, eso es para que tu mejor yo se manifieste... hasta que sólo el amor permanezca en ti".

lunes, 22 de febrero de 2021

Los tres pedidos

Al morir, un hombre hizo tres pedidos:
1) Que su ataúd fuese cargado por los mejores médicos de la época.
2) Que los tesoros que tenía, fueran esparcidos por el camino hasta su tumba.
3) Que sus manos quedaran en el aire fuera del ataúd a la vista de todos.

? Alguien asombrado le preguntó cuáles eran sus razones?
El explico:
1) Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd, para demostrar que ellos NO tienen ante la muerte el poder de curar. 
2) Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros, para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí se quedan.
3) Quiero que mis manos queden descubiertas fuera del ataúd, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, al morir nada material te llevas...

domingo, 14 de febrero de 2021

Cupido

Aunque todos tenemos la imagen de ese niño regordete que iba por ahí con su arco y sus flechas creando y destruyendo amores, Cupido también vivió su propio idilio. La historia de amor entre Psique y Cupido fue relatada por Lucio Apuleyo en su novela Las Metamorfosis, también conocida como El asno de oro.
Cuenta la leyenda que la diosa Venus, madre de Cupido, estaba muy celosa de una mujer mortal llamada Psique y conocida por su extrema belleza. Es por ello que encargó al travieso Cupido la misión de hacerla enamorarse locamente de algún hombre de baja condición. El problema fue que cuando Cupido vio a Psique se enamoró perdidamente de ella, y en lugar de cumplir el encargo de su madre decidió tomarla por mujer. Instaló a Psique en su palacio y la visitaba todas las noches, a oscuras, para que ella no conociese su identidad divina. Las hermanas de la mujer, celosas de su suerte y de las riquezas de su marido, la convencieron de que éste era una terrible serpiente y de que debía matarlo. 
Cuando Psique iluminó el cuerpo de su marido con la intención de cumplir su cometido, descubrió que este era el dios Cupido y no fue capaz de hacerle daño. Pero él la descubrió y, arrepentido de desoír los consejos de su madre y de haberse herido con sus propias flechas, decide castigarla huyendo. Comienza entonces el largo peregrinaje de Psique, quien recorre cielo y tierra en busca de su Cupido. En el cielo encuentra a Venus, quien le hace pasar por durísimas pruebas con la intención de verla desesperarse o morir en el esfuerzo. Pero ella no se rindió, y como recompensa pudo finalmente casarse con Cupido en el consejo de los dioses.

jueves, 11 de febrero de 2021

La fe mueve montañas

“Una niña se quitó su ropa de acólito después de Misa, se puso su ropa  normal y le dijo al padre:

‘OK, padrecito, ¡Ya estoy lista.’

El sacerdote le dijo: ‘¿Lista para qué?’

‘Padre, es hora de salir a repartir nuestros volantes.’

El sacerdote le respondió: ‘Hija, hace mucho frío y además está lloviznando.’

La niña miró sorprendida al sacerdote y le dijo: ‘Pero Padrecito la gente necesitan saber de Dios aún en los días lluviosos.’

El sacerdote contestó: ‘Hija yo no voy a salir con este tiempo.’

Con cierta ansiedad, la acólito dijo: ‘Padre, ¿puedo ir yo sola? ¿Por favor?’

El sacerdote dudó un momento y luego le dijo: ‘Está bien, puedes ir. Aquí tienes los volantes; pero ten cuidado.’

‘¡Gracias padrecito!’

Acto seguido, la acólito salió a la lluvia. La niña de 11 años recorrió todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que veía.

Después de 2 horas de caminar con frío bajo la lluvia y con su último volante, se detuvo en una esquina esperando ver a alguien a quien darle el último volante, pero las calles estaban totalmente desiertas. Entonces se dirigió a la primera casa que vio, caminó hasta la puerta del frente, tocó el timbre varias veces y esperó, pero nadie salió.

Finalmente, la niña giró para irse, pero algo le detuvo. La niña volteó nuevamente hacia la puerta y empezó a tocar el timbre y a golpear la puerta fuertemente con los nudillos. Ella seguía esperando; algo la mantenía ahí frente a la puerta. Tocó nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente.

Una señora con una mirada muy triste asomó en el umbral y suavemente le preguntó:

‘¿Qué puedo hacer por ti, niña?’

Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, la niña dijo:

‘Señora, lo siento si la molesté, pero sólo quiero decirle que “DIOS REALMENTE LA AMA” y vine para darle mi último volante que habla sobre DIOS y SU GRAN AMOR.

La niña le dio el volante y se marchó.

Ella sólo le dijo:

‘¡Gracias, hija, y que DIOS te bendiga!’

El siguiente domingo por la mañana, el sacerdote estaba en el púlpito y antes de comenzar la misa preguntó:

‘¿Alguien tiene un testimonio o una anécdota que quiera compartir con nosotros?’

Suavemente, en la fila de atrás de la iglesia, una señora mayor se puso de pie. Cuando empezó a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus ojos:

‘Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca había estado aquí; incluso el domingo pasado aún no creía en Dios.’

‘Mi esposo murió hace poco tiempo y me dejó totalmente sola en este mundo. El domingo pasado fue un día particularmente frío y lluvioso, y también lo fue en mi corazón. Ese día llegué al final del camino; ya que no tenía esperanza alguna ni ganas de vivir.’

‘Entonces, tomé una silla y una soga y subí hasta el ático de mi casa. Subida en la silla, amarré y aseguré bien un extremo de la soga a una de las vigas del techo y luego y puse el otro extremo alrededor de mi cuello.’

‘Parada en la silla, tan sola y con el corazón destrozado, estaba a punto de tirarme cuando de repente escuché el timbre de la puerta sonar con insistencia.’

‘Entonces me dije: “Esperaré un minuto y quien quiera que sea se irá”. Esperé y esperé, pero el timbre de la puerta sonaba cada vez con más insistente, y luego la persona empezó a golpear la puerta con fuerza.’

‘Entonces me pregunté, “¿QUIÉN PODRÁ SER?” ¡Jamás alguien toca mi puerta o viene a verme!’

‘Me quité la soga del cuello y bajé hasta la puerta, mientras el timbre seguía sonando cada vez con mayor insistencia.’

‘Cuando abrí la puerta no podía creer lo que veían mis ojos: frente a mi puerta estaba la niña más radiante y angelical que jamás hubiera visto.’

‘Su sonrisa, ohhh, ¡nunca podré describirla! Las palabras que salieron de su boca hicieron que mi corazón, muerto hace tanto tiempo, volviera a la vida, cuando me dijo con voz de querubín: “Señora, sólo quiero decirle que DIOS realmente la ama”.’

‘Cuando aquel angelito desapareció en el frío y la lluvia , cerré mi puerta y leí cada palabra del volante.’

‘Entonces subí al ático para bajar la silla y la soga. Ya no las necesitaría más. Como ven, ahora soy una hija feliz del Señor.’

‘Como la dirección de la iglesia venía anotada en la parte de atrás del volante, hoy vine personalmente a decirle GRACIAS a ese pequeño ÁNGEL DE DIOS que llegó justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el infierno.’

En la iglesia, todos los asistentes lloraban.

El sacerdote bajó del púlpito hasta la primera banca del frente donde estaba sentada su acólito, le tomó en sus brazos y lloró.

Probablemente la iglesia no volvió a tener un momento más glorioso.


lunes, 8 de febrero de 2021

El cielo y el infierno


Un hombre, su caballo y su perro, caminaban por un sendero. Al pasar cerca de un árbol gigantesco, cayó un rayo, y los tres murieron fulminados.

Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había dejado este mundo, y siguió caminando con sus dos animales (a veces a los muertos les lleva un tiempo ser conscientes de su nueva condición...)

La caminata se hacía muy larga, colina arriba, el sol era de justicia, y todos terminaron sudados y sedientos. Necesitaban desesperadamente agua. En una curva del camino, avistaron una puerta magnífica, toda de mármol, que conducía a una plaza adoquinada con bloques de oro, en cuyo centro había una fuente de donde manaba un agua cristalina.

El caminante se dirigió al hombre que guardaba la entrada:

- Buenos días.

- Buenos días – respondió el hombre.

- ¿Qué lugar es éste, tan bonito?

- Esto es el cielo.

- Pues qué bien que hemos llegado al cielo, porque nos estamos muriendo de sed.

- Usted puede entrar y beber toda el agua que quiera.

Y el guarda señaló la fuente.

- Mi caballo y mi perro también tienen sed.

- Lo siento mucho, pero aquí no se permite la entrada de animales.

Al hombre aquello le disgustó mucho, porque su sed era grande, pero no estaba dispuesto a beber él solo; dio las gracias y siguió adelante. Tras mucho caminar, ya exhaustos, llegaron a una finca que tenía por entrada una vieja portezuela que conducía a un camino de tierra, bordeado por árboles en sus dos orillas.

A la sombra de uno de los árboles, había un hombre tumbado, con la cabeza cubierta con un sombrero, posiblemente durmiendo.

-Buenos días – dijo el caminante.

El hombre apenas respondió meneando la cabeza.

-Tenemos mucha sed, mi perro, mi caballo y yo.

-Hay una fuente en aquellas piedras – dijo el hombre señalando el lugar -. Pueden beber cuanto les plazca.

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y mataron su sed. A continuación, regresó para dar las gracias.

-A propósito, ¿cómo se llama este lugar?

-Cielo.

-¿Cielo? ¡Pero si el guarda de la puerta de mármol dijo que el cielo era allá!

-Eso no es el cielo, es el infierno.

El caminante se quedó perplejo.

-¡Pero ustedes deberían evitar eso! ¡Esa falsa información debe causar grandes trastornos!

El hombre sonrió:

-De ninguna manera. En realidad, ellos nos hacen un gran favor. Porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a los mejores amigos...

lunes, 1 de febrero de 2021

El dedo de Adán


Cuando en 1512 Miguel Ángel finalmente concluyó el fresco del techo de la capilla Sixtina, que se considera una de las obras más famosas de la historia del arte, los cardenales responsables de la detención de las obras quedaron por horas mirando y admirando el magnífico fresco. Después del análisis, se reunieron con el maestro de las artes, Miguel Ángel, y sin pudor alguno dispararon su descontento.

El descontento, obvio, no era con toda la obra, sino con un detalle, aparentemente desigual. Miguel Ángel había diseñado el panel de la creación del hombre con los dedos de Dios y de Adán, tocándose. Los fiduciarios exigieron que no existiera el toque, sino que los dedos de ambos quedaran lejos y más: que el dedo de Dios estuviera siempre extendido al máximo, pero que el dedo de Adán estuviera con las últimas falanges contraídas. 

Un simple detalle pero con un sentido sorprendente: Dios está allí, pero la decisión de buscarlo es del hombre. Si él quiere estirar el dedo, le tocará, pero no queriendo, podrá pasar toda una vida sin buscarlo. La última falange del dedo de Adán contraída representa entonces el libre albedrío.

El panadero y la lavandera


Te imaginas tener que pagar por oler las flores, por mirar las nubes o escuchar el canto de los pajaros? Pues, les cuento:
Una lavandera iba todos los días a la orilla del rio para lavar las ropas de todo el pueblo. Aunque era pobre, siempre estaba contenta y todo el mundo la quería.
Cerca del rio vivía un malvado panadero que hacía un maravilloso pan.
La lavandera quedaba extasiada con el olor que salía de la panadería, hasta que un día el panadero le dijo:
- Oye tú, te voy a llevar a los tribunales por oler mi pan.
La muchacha siguió lavando y no le hizo caso hasta que le llego una citación judicial.
La lavandera se presentó en el juzgado y el juez la condeno a pagar al panadero cien monedas de oro en el plazo de tres días.
La muchacha no sabía qué hacer, pero como era tan querida, sus vecinos hicieron una colecta y en un día reunieron el dinero.
Poco después la muchacha le entregó al juez las cien monedas.
El astuto magistrado empezó a agitar el saco de monedas en los oídos del panadero.
Y cuando este fue a echar mano al saco, el juez le detuvo y le dijo:
- Tú pediste cien monedas a la lavandera por haber robado el olor de tu pan sin haber probado ni un bocado y tú te lo has cobrado con el ruido de las monedas.
La multitud estalló en una carcajada y aclamó la sabiduría del juez.

La justicia es la firme y constante voluntad de dar a cada uno lo suyo.

Dar el corazón a la vida


La polución propagandística no favorece la paz soñada que brota, como fruto maduro, de los caminos auténticos de la vida. Nuestro mundo actual rebosa de estímulos engañosos que golpean dolorosamente a los
incautos y engañan hasta a los bien intencionados. Seduce a las personas con el espejismo de quimeras inconsistentes y de dudoso contenido. Las desvía del centro dinámico de su interioridad y las sacia con bocados azucarados de escaso valor alimenticio. Y la persona, lejos de encontrarse con los anhelos profundos
de su mundo más verdadero, se pierde en las arenas movedizas y atormentadas de su propio yo.
Allí, ávidamente, goza de los dividendos fáciles de conquistas deslumbrantes, pero acaba arrastrándose y haciéndose sorda a las llamadas más íntimas que le vienen de su mundo más hondo. En vez de responder a ellas y de vivir lo que es, se contenta con la careta que le hace tan sólo parecer que es. Vive pendiente de la última moda, vagabundeando, sin una orientación personalizada, sin un compromiso engrandecedor, esclavizada por las propagandas consumistas que sólo la satisfacen por el momento, sin darle un rumbo claro y seguro.
Pero nosotros somos realmente más, mucho más que esas lentejuelas con que el mundo nos reviste.
Deseamos más, mucho más que esta posición social a que nos aferramos y que se nos reconoce. Somos un reino infinitamente rico y divinamente fascinante, que todavía está por conquistar. Para ello es preciso armarse de coraje y atreverse a ser grande, enfrentándose con las mentiras tentadoras que impiden el acceso a la
intimidad del corazón. Y, principalmente, es preciso darle el corazón a la vida, en vez de pretender el corazón de ella. Fuimos hechos y existimos, no para aprisionar corazones, sino para liberar el nuestro.
Bernard Shaw dijo, en cierta ocasión, que todos somos reyes, con la desgracia de que vivimos fuera de nuestro reino. Porque no somos dueños de nuestro corazón, no podemos dárselo a nadie. Y ésta es la más trágica de las pobrezas y la más lamentable de las desgracias.
Neylor J. Tonin

domingo, 31 de enero de 2021

Culpable o inocente?


Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.  
En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento buscaron una víctima para encubrir al verdadero culpable.
El hombre fue llevado a juicio sabiendo de antemano que tendría muy pocas posibilidades de ser declarado inocente. Antes del juicio su destino ya estaba decidido, iba a morir en la horca.
El  juez que también estaba confabulado, trató de dar todo el aspecto de un juicio justo e imparcial y por ello dijo al acusado:
-Conociendo tu fama de hombre justo y sabiendo que eres un fiel creyente, vamos a dejar tu destino en las manos de Dios, así que vamos a escribir en dos trozos de papel las palabras culpable e inocente. Tú escogerás uno y será la voluntad de Dios la que decida tu destino. Por supuesto el juez había preparado dos papeles con la palabra, culpable.
La pobre víctima aún sin conocer los detalles se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No tenía escapatoria.
Cuando el Juez ordenó al hombre que tomara uno de los dos papeles doblados, el acusado se quedó en silencio unos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una amplia sonrisa tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca se lo tragó.
Sorprendido e indignado el Juez le reprochó airadamente:
-¿Pero qué has hecho? ¿Y ahora cómo vamos a saber el veredicto?
-Es muy sencillo respondió el hombre, es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me tragué. 
En medio de un gran bullicio en la sala y ante la evidente desilusión del Juez, no tuvieron más remedio que liberar al acusado.
 
“En los momentos de crisis, de injusticia, pídele a Dios una salida y El te dará la imaginación que muchas veces es más importante que el conocimiento”

Nunca pierdas la Fe

En una escuela primaria la maestra dijo:
Pablito mira por la ventana, ves el cielo? 
Si maestra respondió el niño!
Volvió a preguntar la maestra: Pablito ves a Dios?
Pablito contestó no maestra
Y la maestra explicó eso es para que ustedes se den cuenta que Dios no existe.
Entonces se levantó una niña llamado Sarai, y le preguntó a la maestra: Puedo hacerle una pregunta a Pablito maestra?
Claro que si contestó la maestra.
Pablito ves la cabeza de la maestra?
Si contestó Pablito, y puedes ver el cerebro de la maestra?
No... Contestó Pablito.
Eso es para que se den cuenta que la maestra no tiene cerebro.
Dios existe y es real... Que no se ve? Yo lo veo cada mañana, al despertar, en el canto de las aves, en los rayos del sol,  en las gotas de lluvia, en el aire que respiro... Es mi creador, Él me ha dado todo!!! Comenzando por el aliento de vida... Nunca pierdas la Fe pase lo que pase!!!.......
El amor de Dios es maravilloso y su misericordia es para siempre! Dios te bendiga a ti y a los tuyos! Amen.

La rutina


(No dejes morir al amor) 

Hubo una vez en la historia del mundo un día terrible en el que el odio que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las  malas virtudes, convoco a una reunión urgente con todos  ellos.Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cual era el propósito. Cuando estuvieron todos, hablo el Odio y dijo: los he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien". Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el Odio que estaba hablando y el siempre quiere matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre si quien seria tan difícil de matar para que el Odio los necesitara a todos. Quiero que maten al Amor", dijo. Muchos sonrieron malévolamente, pues más que uno le tenía ganas. El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo: Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto, provocare tal discordia y rabia que no lo soportara". Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el reporte del Mal Carácter quedaron tan decepcionados. Lo siento, lo intente todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía adelante. Fue entonces cuando muy diligente se ofreció la Ambición que haciendo alarde de su poder dijo: En vista de que El Mal Carácter fracaso, iré yo. Desviare la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso nunca lo ignorara. Y empezó la ambición el ataque hacia su víctima, quien efectivamente cayó herida pero después de luchar por salir adelante renuncio a todo deseo desbordado de poder y triunfo de nuevo.
 Furioso el Odio por el fracaso de la Ambición, envío a los Celos,quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar el amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. Pero el Amor confundido lloro, y pensó, que no quería morir y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció. Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros, envío a Frialdad, al egoísmo, a Indiferencia, Pobreza, Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba. El Odio convencido de que el Amor era invencible les dijo a los demás: Nada que hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos. De pronto de un rincón del salón se levanto un sentimiento poco conocido y que vestía todo de negro con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte: "Yo matare el Amor", dijo con seguridad. Todos se preguntaron quien era ese que pretendía hacer solo, lo que ninguno había podido. El Odio dijo, ve y hazlo". Tan solo había pasado algún tiempo cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles después de mucho esperar, por fin EL AMOR HABÍA MUERTO. Todos estaban felices pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro hablo: Ahí les entrego el Amor totalmente muerto y destrozado y sin decir más se marchó. Espera " dijo el Odio, en tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. Quien eres?  El sentimiento levanto por primera vez su horrible rostro y solo atino a decir: SOY, LA RUTINA.

viernes, 29 de enero de 2021

La sabiduría del águila


El águila es el ave con mayor longevidad de esas especies. Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, a los 40, debe    tomar una seria y difícil decisión. A los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue tomar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo, se curva, apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas. Volar se hace ya tan difícil!  Entonces, el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un dolorido proceso de renovación que durara 150 días. Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar. Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo. Luego debe esperar el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, comenzará a desplumar sus plumas viejas. Después de cinco meses, sale para su vuelo de renovación y a vivir 30 años más.
 En nuestras vidas, muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación para continuar un vuelo de victoria, debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor. Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.

El viaje es corto


Una anciana se subió a un autobús y tomó su asiento. En la siguiente parada, una joven mujer, fuerte y gruñona subió y se sentó bruscamente junto a la anciana, golpeándola con sus numerosas bolsas.

Al ver que la anciana se mantenía en silencio la jóven le preguntó por qué no se había quejado cuando la golpeó con sus bolsas.

La anciana respondió con una sonrisa:
- "No es necesario ser mal educada o discutir sobre algo tan insignificante, ya que mi viaje a tu lado es tan corto porque me bajaré en la próxima parada."

Esta respuesta merece ser escrita en letras de oro:
"No es necesario discutir sobre algo tan insignificante, porque nuestro viaje juntas es muy corto."

Cada uno de nosotros debe comprender que nuestro tiempo en este mundo es tan corto, que oscurecerlo con peleas, argumentos inútiles, celos, no perdonar a los demás, el descontento y una actitud de averiguación constante es una ridícula pérdida de tiempo y energía.

¿Alguien rompió tu corazón? Tranquilízate.
El viaje es muy corto.
¿Alguien te traicionó, intimidó, engañó o humilló? Tranquilízate. Perdona. El viaje es muy corto.

Alguien te insultó sin razón? Tranquilízate. Ignora. El viaje es muy corto.

Algún vecino hizo un comentario en el chat que no fue de tu agrado? Tranquilízate. Ignóralo. Perdónalo. El viaje es muy corto.

Cualesquiera que sean los problemas que alguien nos traiga, recordemos que nuestro viaje juntos es muy corto.

Nadie sabe la duración de este viaje. Nadie sabe cuándo llegará su parada. Nuestro viaje juntos es muy corto.
Vamos a apreciar a amigos y familiares.

Seamos respetuosos, amables y perdonemos, vamos llenos de gratitud y alegría, después de todo, nuestro viaje juntos es muy corto.

El Cero y el Uno


Uno no quería contar con nadie, y Uno no entendía por qué era impar si antes de él había alguien.
Uno no quería contar con nadie, y Uno sentía que después de él estaba el infinito.
Y a Uno lo sempiterno le daba miedo, así que Uno, muerto de pavor, se fijó en Cero.
Y cuando Uno vio a Cero, pensó que cero era el número más bonito que había visto y que, aun viniendo antes que él, era entero.
Uno pensó que en Cero había encontrado el amor verdadero, que en Cero había encontrado a su par,
así que decidió ser sincero con Cero y decirle que aunque era un cero a la izquierda, sería el cero que le daría valor y sentido a su vida.
Eso de ser el primero ya no le iba, asi que debió hacer una gran bienvenida.
Juntos eran pura alegría y se completaban. Uno tenía cero tolerancia al alcohol, pero con Cero se podía tomar una cerveza cero por su aniversario, aunque para eso tuviesen que inventarse una fecha cero en el calendario.
Cero era algo cerrado y le costaba representar textos pero, junto a Uno, hacían el perfecto código binario.
Eran los dígitos del barrio y procesaban el amor a diario, pero uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, así que Uno perdió a Cero.
Y para cuando Uno se dio cuenta, Cero ya contaba de la mano con Menos Uno, que a pesar de ser algo negativo le trataba como una reina.
A Cero le gustaba que Menos Uno fuera original, tener un hueco en Menos Uno, un guion con el que podían jugar.
Cero le gustaba que Menos Uno no fuese uno más, que Menos Uno no fuese ordinal.
Que fuese justamente competitivo y que cuando jugasen al UNO, Menos Uno no le dejase ganar.
Cero sentía que a diferencia de Uno, Menos Uno sí le trataba como un número de verdad.
Y Menos Uno no ponía peros, ni pretendía darle valor a cero poniendo comas entre ellos.
Menos Uno no tenía complejos, y cuando hacían el amor, a menos uno le encantaba estar bajo cero.
Y Uno, una vez más se volvió a quedar solo, separado como una unidad.
Sin Cero, su vida se consumía como una vela. Sin Cero, el tiempo en él hacía mella...
Y Uno empezó a contar pero sin Cero, se olvidó de los besos de Cero, del sexo con Cero, de los celos de Cero...
Y uno empezó a contar, pero sin Cero.
Uno se olvidó de Cero y le dijo adiós. Uno se olvidó de Cero y tal vez hasta del amor, y empezó a contar hasta lo que más miedo le daba: hasta el infinito.
... O tal vez solo hasta dos.

Autor:  César Brandon

Murió el que impedía el bienestar de la empresa


Una empresa estaba en situación difícil, las ventas iban mal, los trabajadores y colaboradores estaban desanimados, y la    situación financiera del negocio era crítica. Era preciso hacer algo para revertir el caos. Nadie quería asumir nada. Por el contrario, el personal apenas reclamaba que las cosas andaban mal y que no existía perspectiva de progreso en la empresa. Ellos consideraban que alguien debería tomar la iniciativa de revertir aquél proceso. Un día, cuando los funcionarios llegaron a trabajar, encontraron en la portería un enorme cartel que decía: "Falleció ayer la persona que impedía el crecimiento de nuestra empresa. Usted está invitado a participar del velatorio en el salón de los deportes. "Al principio todos se entristecieron ante la muerte de alguien, pero después de algún tiempo, sintieron curiosidad por saber quién había estado bloqueando el crecimiento de la empresa. La agitación en el salón de deportes era tan grande que fue preciso llamar a los guardias de seguridad para organizar una fila india.
A medida que las personas iban aproximándose al cajón la excitación aumentaba.- ¿Quién era el que había estado estorbando el progreso? - se pregunta uno.- ¡Qué suerte que este infeliz se murió! - aseveraba otro. Uno a uno, los funcionarios agitados se aproximaban al cajón, miraban al difunto y se quedaban pasmados en seco, quedando en absoluto silencio como si hubiesen sido heridos en lo más hondo de sus almas. Pues bien, ciertamente usted jamás habría imaginado lo que había en el fondo del cajón... En el cajón había un espejo. Sí, como lo está leyendo: ¡Había un espejo!.
Conclusión:
Sólo existe una persona capaz de limitar su crecimiento: ¡usted mismo!
Usted es la única persona que puede cambiar su vida.
Usted es la única persona que puede perjudicar su vida.
Usted es la única persona que puede ayudarse a sí mismo.
No intente hallar culpables para sus fallas. No invente disculpas y cumpla lo que se promete a si mismo, a los demás y comprométase...

jueves, 28 de enero de 2021

Delante de Dios


     Un viejo vendía juguetes en el mercado de Bagdad. Sus compradores, sabiendo que tenía la vista muy débil, le pagaban de vez en cuando con monedas falsas. 
     El viejo, que se daba cuenta del truco, no decía nada. En sus oraciones, pedía a Dios que perdonase a los que le engañaban. "Tal vez tengan poco dinero, y quieran comprar regalos a sus hijos", se decía. 
     Pasó el tiempo y el hombre murió. Delante de las puertas del Paraíso, rezó una vez más:
     - ¡Señor! -dijo-. Soy un pecador. Cometí muchos errores, no soy mejor que las monedas falsas que recibí. ¡Perdóname!
     En este momento se abrieron las puertas y dijo una Voz:
     - ¿Perdonar qué? ¿Cómo puedo juzgar a alguien que, en toda su vida, jamás juzgó a los demás?

Comprensión más que conocimiento


En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta: 
-¿Cuántos riñones tenemos?
- ¡Cuatro!, responde el alumno.
- ¿Cuatro?, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos. 
"Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala", le ordena el profesor a su auxiliar. 
"¡Y para mí un cafecito!", replicó el alumno al auxiliar del maestro.
El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. 
El alumno era el humorista Aparício Torelly, conocido como el Barón de Itararé (1895-1971)
Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro: 
- Usted me preguntó cuántos riñones "tenemos".
"Tenemos" cuatro: dos míos y dos suyos. Porque "tenemos" es una expresión usada para el plural.
"Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto".

El sentido común


Hoy lloramos el fallecimiento de un viejo y querido amigo, el señor Sentido Común, que ha estado con nosotros durante muchos años. Nadie sabe con certeza cuántos años tenía, ya que sus actas de nacimiento se perdieron hace tiempo en la burocracia. 

Será recordado por haber cultivado lecciones tan valiosas como:

- Saber cuándo protegerse de la lluvia;
- Saber por qué el pájaro madrugador se come al gusano;
- Saber que la vida no siempre es justa;
- Y aceptar que tal vez fue su culpa.

El señor Sentido Común ha vivido de acuerdo a políticas financieras simples y sólidas (no gastar más de lo que se puede ganar) y estrategias confiables (los adultos, no los niños, están al mando).

Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente cuando se establecieron normas bien intencionadas pero prepotentes. Las denuncias a un niño de 6 años acusado de acoso sexual por besar a un compañero de clase; o adolescentes suspendidos de la escuela por usar enjuague bucal después del almuerzo; y de un profesor despedido por reprender a un estudiante revoltoso, sólo empeoraron su estado.

El señor Sentido Común perdió terreno cuando los padres atacaron a los maestros por hacer el trabajo que ellos mismos no habían hecho al disciplinar a sus hijos revoltosos. Declinó aún más cuando se exigió a las escuelas que obtuvieran el consentimiento de los padres para administrar crema de protección solar o una aspirina a un estudiante; pero no se pudo informar a los padres cuando una estudiante menor de edad quedó embarazada y quiso abortar.

El señor Sentido Común perdió la voluntad de vivir cuando las iglesias se convirtieron en negocios; y los criminales recibieron un mejor tratamiento que sus víctimas.

El señor Sentido Común recibió una paliza al no poder defenderse de un ladrón en su propia casa mientras que el ladrón hubiera podido demandarle por agresión.

Don Sentido Común finalmente renunció a las ganas de vivir, después de que una mujer no se diera cuenta de que una taza de café humeante estaba caliente. Derramó un poco en su regazo, y se le concedió rápidamente una gran compensación financiera.

El señor Sentido Común fue precedido en la muerte,

- por sus padres, Verdad y Confianza,
- por su esposa, Discreción,
- por su hija, Responsabilidad,
-...y por su hijo, Razón.

Pero le sobreviven sus 5 hermanastros;

- Conozco mis derechos
- Lo quiero ahora
- Alguien más tiene la culpa
- Soy una víctima
- Págueme por no hacer nada

No muchos asistieron a su funeral porque muy pocos se dieron cuenta de que se había ido.

Si todavía recuerdan al señor Sentido Común, pasen esto. Si no, únete a la mayoría y no hagas nada.

El campesino y el poeta

Un campesino cansado de la rutina del campo y de tanto trabajo duro, decidio vender su finca. Como sabia que su vecino era un destacado poeta, decidio pedirle el favor que le hiciera el aviso de venta. El poeta accedio gustosamente. El aviso decia: "Vendo un pedacito de cielo, adornado con bellas flores y verdes arboles, hermosos prados y un cristalino rio con el agua mas pura que jamas hayan visto" El poeta tuvo que marcharse por un tiempo, pero a su regreso decidio visitar a sus nuevos vecinos, pensando que aquél hombre del aviso se habia mudado. Su sorpresa fue mayor al ver al campesino trabajando en sus faenas. El poeta pregunto: ¡Amigo! ¿No se iba de la finca? El campesino con una sonrisa le respondio: -No mi querido vecino, después de leer el aviso que ud me hizo, comprendi que tenia el lugar mas maravilloso de la tierra y que no existe otro mejor... Moraleja: No esperes a que venga un poeta para hacerte un aviso que diga lo maravillosa que es tu vida, tu hogar, tu familia y lo que con tanto trabajo hoy posees. Dale gracias a Dios porque tienes vida, salud y esperanza de poder seguir luchando para alcanzar tus metas... Que el Señor bendiga ese pedacito de cielo que es tu vida.."Nacimos para ser Felices, no para ser Perfectos... El amanecer es la parte mas bonita del dia porque es cuando Dios te dice: " levantate! Te regalo otra oportunidad de vivir y comenzar nuevamente de mi mano". Los dias buenos te dan FELICIDAD, los dias malos te dan EXPERIENCIA, los intentos te mantienen FUERTE, las pruebas te mantienen
HUMANO, las caidas te mantienen HUMILDE, pero solo DIOS te mantiene de pie! 

Lo mejor está por venir

De tanto perder, aprendí a ganar; 
de tanto llorar, se me dibujó la sonrisa que tengo. 
Conozco tanto el piso que ahora sólo miro el cielo. 
Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré. 
Me asombro tanto cómo es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo. 
Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía. 
Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a esperar que me pidieran ayuda. 
Traté siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto, como debe ser (incluyéndome). 
Hago sólo lo que debo, de la mejor forma que puedo, y los demás que hagan lo que quieran. 
Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido. 
Aprendí que en esta vida nada es seguro, sólo la muerte… por eso disfruto el momento y lo que tengo. 
Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mí me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea. 
Que la verdadera amistad sí existe, pero no es fácil encontrarla. 
Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas. 
Que ser fiel no es una obligación, sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti. Eso es vivir…
La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sinsabores… 
Aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, que duda cabe, hay errores irremediables. 
Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien realmente dispuesto a sanarlas, con la ayuda de Dios. 
Camina de la mano de Dios, todo mejora siempre. Y no te esfuerces demasiado, que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan. 

Jorge Luís Borges

Valor (Osho)


En principio no hay mayor diferencia entre el cobarde y una persona valiente. Ambos tienen miedo. La diferencia es que el cobarde escucha sus miedos y los sigue. La persona valiente los coloca a un lado y sigue adelante. Los miedos están allí, los conoce, pero la persona valiente avanza hacia lo desconocido a pesar de los miedos. Valentía no significa ausencia de miedo, sino avanzar hacia lo desconocido a pesar de todos los miedos.
Cuando entras en un mar inexplorado, como lo hizo Colón, hay miedo, inmenso miedo porque uno nunca sabe qué va a suceder y estás abandonando la seguridad de la orilla. Estabas muy bien, de alguna manera, sólo faltaba una cosa, la aventura. Entrar en lo desconocido te emociona. El corazón comienza a palpitar, de nuevo estás vivo, completamente vivo. Cada fibra de tu ser está viva porque has aceptado el reto de lo desconocido.
La valentía requiere aceptar el reto de lo desconocido. Los miedos están ahí, pero si continúas aceptando el reto una y otra vez, poco a poco esos miedos desaparecen.
                          

El cuerpo grita por la noche lo que la boca calla


La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma". 
Muchas veces, "El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora. 
El dolor de garganta "taponea” cuando no es posible comunicar las aflicciones. 
El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir. 
“La diabetes invade cuando la soledad duele”
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta. 
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan. 
El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar. 
La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable. 
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas. 
El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza. 
La presión sube cuando el miedo aprisiona. 
Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza. 
La fiebre calienta cuando las defensas explotan  las fronteras de la inmunidad. 
Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega. 
El cáncer mata cuando no perdonas.

Y tus dolores callados? ¿Cómo hablan en tu cuerpo? 

La Enfermedad no es mala, te avisa que te estás equivocando de camino. Me parece bonito compartir este mensaje: 
       
     El camino a la felicidad no es recto. 

Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES,existen semáforos llamados AMIGOS, luces de precaución llamadas FAMILIA, y todo se logra si tienes: 
Una llanta de repuesto llamada DECISIÓN, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, abundante combustible llamado PACIENCIA, pero sobre todo, ¡un experto conductor llamado DIOS!!!!

domingo, 17 de enero de 2021

El origen de los apellidos


En la antigüedad, no existían los apellidos.
Tomemos la Biblia, por ejemplo…
A los personajes del Antiguo y Nuevo Testamento se les conocía por su nombre: Abraham, Moisés, Pedro, Juan, Mateo, Jesús, María y José. No había tal cosa como Abraham Pérez, Mateo Delgado o José García. (Cuidado: Iscariote no era el apellido del traidor Judas, ni Tadeo el del santo; eran sobrenombres, apodos).

Con el tiempo, las comunidades se poblaban cada vez más y más, y de momento surgían las dudas:
-Llévale este mensaje a Juan.
-¿Cuál Juan?- preguntaba el mensajero.
-Pues Juan, el ‘del valle’- explicaba para distinguirlo del otro Juan, el ‘del monte’.
En este caso, los apellidos ‘del Valle’ y ‘del Monte’, tan comunes hoy día, surgieron como resultado del lugar donde vivían estas personas. Estos se llaman ‘apellidos topónimos’, porque la toponimia estudia la procedencia de los nombres propios de un lugar. En esa misma categoría están los apellidos Arroyo, Canales, Costa, Cuevas, Peña, Prado, Rivera (que hacen referencia a algún accidente geográfico) y Ávila, Burgos, Logroño, Madrid, Toledo (que provienen de una ciudad en España).

Otros apellidos se originan de alguna peculiaridad arquitectónica con la que se relacionaba una persona. Si tu antepasado vivía cerca de varias torres, o a pasos de unas fuentes, o detrás de una iglesia, o al cruzar un puente, o era dueño de varios palacios, pues ahora entiendes el porqué de los apellidos Torres, Fuentes, Iglesia, Puente y Palacios.
Es posible que hayas tenido algún ancestro que tuviese algo que ver con la flora y la fauna. Quizás criaba corderos, cosechaba manzanas o tenía una finca de ganado. De ahí los apellidos Cordero, Manzanero y Toro.
Los oficios o profesiones del pasado también han producido muchos de los apellidos de hoy día. ¿Conoces a algún Labrador, Pastor, Monje, Herrero, Criado o Vaquero? Pues ya sabes a qué se dedicaban sus antepasados durante la Edad Media.

Otra manera de crear apellidos era a base de alguna característica física, o un rasgo de su personalidad o de un estado civil. Si no era casado, entonces era Soltero; si no era gordo, era Delgado; si no tenía cabello, era Calvo; si su pelo no era castaño, era Rubio; si no era blanco, era Moreno; si tenía buen sentido del humor, era Alegre; si era educado, era Cortés.
Quizás la procedencia más curiosa es la de los apellidos que terminan en -ez, como Rodríguez, Martínez, Jiménez, González, entre otros muchos que abundan entre nosotros los hispanos. El origen es muy sencillo: -ez significa ‘hijo de’. Por lo tanto, si tu apellido es González es porque tuviste algún antepasado que era hijo de un Gonzalo. De la misma manera, Rodríguez era hijo de Rodrigo, Martínez de Martín, Jiménez de Jimeno, Sánchez de Sancho, Álvarez de Álvaro, Benítez de Benito, Domínguez de Domingo, Hernández de Hernando, López de Lope, Ramírez de Ramiro, Velázquez de Velasco, y así por el estilo.

Así mismo ocurre en otros idiomas: Johnson es hijo de John en inglés (John-son); MacArthur es hijo de Arthur en escocés; Martini es hijo de Martín en italiano.
Es así como, poco a poco, durante la Edad Media, comienzan a surgir los apellidos. La finalidad era, pues, diferenciar una persona de la otra. Con el tiempo, estos apellidos tomaron un carácter hereditario y pasaron de generación en generación con el propósito de identificar no solo personas, sino familias.

lunes, 11 de enero de 2021

Los zapatos del duende


¿Otra vez tarde, Roberto? ––preguntó el profesor a un chico de diez años que llegó cansado y sudoroso a la escuela. La clase lo miró con curiosidad. Sospechaban que algo extraño venía sucediendo con su compañero. Aunque sabían que era poseedor de una gran imaginación, algunas de sus historias parecían ser ciertas.

El maestro, Javier Paternós, era oriundo de la ciudad de Córdoba, en Argentina, pero había aceptado una plaza en un municipio de Mendoza, llamado Godoy Cruz, porque deseaba olvidar un doloroso trance de su vida.

Al principio, a sus veintidós alumnos les pareció divertido su acento cordobés y le hacían bromas, pero pronto descubrieron que nada ganaban con esa actitud y terminaron por olvidarse del asunto. Además, el profesor Paternós era muy condescendiente con ellos; tenía en cuenta el nivel de cada uno, la pobreza en que vivían, sus diferentes edades, el esfuerzo que realizaban para trasladarse
desde sus casas, algunas muy distantes, y los animaba a superarse continuamente. 

––Pido disculpas, profesor, he tenido un problema ––dijo Roberto mientras se acomodaba en su pupitre.

––¿Podrías contarnos por qué no viniste ayer? ¿Algún encuentro con extraterrestres? ––preguntó el profesor divertido, lo que hizo que todos soltaran la carcajada. 

El chico permaneció unos segundos en silencio, mientras decidía si contar o no el motivo de su inasistencia; estaba seguro de que no le creerían. Al final dijo: 

––Profe, ayer no pude venir porque en el camino escuché una voz que me llamaba por mi nombre. Voltee a mirar, pero no vi a nadie, los chicos se echaron a reír; creían que era otro de sus inventos. 

––Interesante. ––Dijo el profesor––. ¿Estás seguro que lo escuchaste, o te los has imaginado? 

––Lo escuché clarito. Venía de los árboles. Era una voz como la de un anciano. Tenía miedo, pero comencé a buscar a ver si
se trataba de Jonás, el señor que vive junto al río. Siempre nos asusta cuando vamos por el camino ––la explicación de
Roberto hacía reír a los chicos, que no pensaban perderse la diversión. 

––Mira, Roberto. ––Dijo el profesor muy serio––. Será mejor que nos digas la verdad. Nadie te castigará por eso ni te pondré mala nota. Pero no nos hagas creer que has escuchado voces provenientes del bosque. 

––No eran del bosque, profesor… bueno, sí, pero era como de las copas de los árboles ––interrumpió Roberto. 

––Bien. Continúa. ¿Pudiste ver a la persona que te llamaba? 

––Sí, profesor. 

––¿Y quién era? ¿El señor Jonás? 

Roberto se quedó en silencio. Estaba por decirlo, pero algo por
dentro le advertía que sería inútil; no solo no le creerían, si no que se reirían de él durante mucho tiempo. 

––Se nos hace tarde, Roberto ––anunció el profesor. 

––Como no podía verlo, le grité que no tenía miedo, que se asomara para poderlo ver… entonces apareció un hombrecito como de treinta centímetros de alto. Tenía un sombrero de copa y era muy viejo. 

Los chicos reían a más no poder con las ocurrencias de Roberto, pero el profesor Pasternós ni siquiera esbozaba una sonrisa. La existencia de Duendes y Gnomos se le atribuía a creencias populares, pero él no estaba tan seguro. Sin saber muy bien por qué, dijo en voz alta: 

––Duendes.

––¿Duendes? Da miedo. ¿Qué es un duende, profesor? ––preguntó Luis, el más pequeño de todos. 

Ahora era el profesor el que guardaba silencio. Algo en su
interior, tal vez escondido en el subconsciente, le hacía notar que la palabra »duende» tenía mucho que ver con él. 

––Un duende es un ser fantástico. Se dice que habitan en ciertos lugares, como en los árboles, y hacen alboroto ––
respondió el profesor automáticamente. 

––Como nosotros, profesor ––dijo Carlos, un chico de diez años que gustaba de hacer bromas que hacían reír a sus compañeros, y esta vez no fue la excepción. La risa de los chicos sacó del
ensimismamiento en el que se encontraba el profesor Pasternós.

––¿En qué íbamos? ¡Ah! ¿Entonces viste a un duende? 

––Sí, profesor. 

––¿Y qué te dijo? ––los estudiantes no entendían nada. Les parecía extraño que el maestro estuviera tan intrigado por la historia, que creían, había inventado Roberto sobre el duende, pero no se atrevían a interrumpir la conversación. 

––Me dijo que había perdido una de sus botas, y me pidió el favor de que la buscase entre la maleza. Le pregunté que dónde vivía, pero no me dijo nada, solo me ordenó señalándome con un dedo que tenía una uña muy larga: »¡Busca!» »¡Busca!» »¡Busca!».

Los niños comenzaron a reír de nuevo. Era tanta la risa, que
algunos lagrimeaban y otros tosían. 

––Busqué por entre las plantas como una hora, hasta que la encontré. Era una bota verde y pequeñita. Tenía un cordón rojo y terminaba en un gancho puntiagudo. Apenas vio que la tenía en la mano, me dijo que subiera al árbol porque él no podía bajar. Ahí me entró mucho miedo. Como estaba dudando, el duende pegó un grito tan fuerte que hizo que metiera la bota en mi bolsillo y escalara el árbol. Apenas pude sostenerme, metí mi mano en el
bolsillo, saqué la bota y se la entregué. Se la puso inmediatamente. Estaba muy contento. Me dijo que iba a recompensarme
por haberla encontrado.

En este momento del relato, los chicos habían callado y escuchaban con atención. El profesor se había sentado y tenía una mano en el mentón pensativo. 

––¿Y te hizo un pedido especial? ––preguntó de repente el profesor. Eso tomó por sorpresa a Roberto, que no se explicaba la razón por la cual le hacía semejante pregunta. No entendía cómo era que sabía que el duende le había pedido algo. Sin embargo se limitó a responder: 

––Sí, profesor. Me dijo que sabía que mi mayor temor era que mis padres alguna vez no estuvieran conmigo, y me garantizó que si le
llevaba un zapato de cada uno, siempre estarían conmigo. Me pidió que no les dijera nada. 

––¿Entonces le creíste?––preguntó el profesor. Todos voltearon a mirar a Roberto para ver qué cosa respondía.

––Sí, profesor. Me fui corriendo y agarré un zapato de mi papá y otro de mi mamá, y regresé lo más rápido que pude. Subí de nuevo al árbol, y le entregué los zapatos. Se puso contento al recibirlos y se rió de una forma misteriosa. Me ordenó que me fuera, pero antes me dijo que gracias a que yo no confiaba en mis padres, nunca más los volvería a ver. Que ahora le pertenecían ––un, ¡oh!, se escuchó en todo el salón. Los más chicos comenzaban a sentir miedo por la historia de Roberto. 

––¿Volviste a ver si tus padres estaban en tu casa? ––preguntó el profesor como si supiera la respuesta. 

––Sí, profesor… y no los encontré ––dijo el niño sollozando. Sus compañeros estaban pasmados ante lo anunciado por Roberto, y nadie se atrevía a decir nada. Solo escuchaban el leve gemido del niño que experimentaba la misma sensación de disgusto y tristeza al revivir los acontecimientos. 

––Cálmate, Roberto, por favor. Dinos qué pasó después.

––Sentí muchísima rabia. Acababa de comprender que no debí haber confiado en un desconocido. Por eso, desesperado, regresé hasta donde estaba el duende. Apenas llegué, le grité para que me devolviera a mis padres. Como no me quiso hacer caso, comencé a subir por el árbol y a mover las ramas lo más fuerte que pude. Entonces sacó la cabeza por entre el ramaje, y se rió. Pero después, al ver que no me detenía, se puso a gritar y me tiró los zapatos de mis padres. 

––¿Qué hiciste después? ––preguntó el profesor.

––Yo sospechaba que tenía otros zapatos de niños a los que había engañado como a mí, y le grité que me devolviera todos los zapatos que tenía, o seguiría moviendo el árbol hasta que se cayera. Apenas se lo dije, comenzaron a caer muchos zapatos. Los fui recogiendo uno por uno, pero apenas los agarraba… iban desapareciendo misteriosamente. Solo me quedé con el zapato de mi papá y el de mi mamá.

––¿Me imagino que corriste a casa?

––Sí, profesor, los encontré llorando. Les pregunté qué les había pasado, y me dijeron que no lo sabían exactamente, pero que aparecieron en un lugar lleno de árboles y de otras personas. No podían escapar. Tenía miedo de contarles que fue culpa mía, pero estaba tan contento de verlos, que les conté. No me regañaron porque todavía no podían creer que fuera cierto. Les parecía como un sueño.

––Ahora ya sabes que todo lo que te pase debes contárselo a tus padres.

––Sí, profesor. Prometí contarles en adelante cualquier cosa que me suceda. Me abrazaron y dejaron de llorar. Por eso no pude venir ayer, profesor. 

––Increíble, Roberto, has hecho muy bien.

––¿Me cree, profesor? ––preguntó Roberto con los ojos muy
abiertos.

––Por supuesto, Roberto. ¿Por qué no habría de creerte? ––respondió el profesor perdido en sus pensamientos.

Los niños, en cambio, no sabían si creerle o no; les gustaba escuchar las historias de Roberto, pero no estaban seguros de que hubieran ocurrido en realidad.

El profesor no podía ocultar sus emociones, como si un gran dolor que ya creía perdido, retornara a su vida con violencia. Recordaba vagamente una experiencia similar que había experimentado cuando era apenas un niño, pero el paso del tiempo le había hecho creer que todo lo había imaginado y nada era real… hasta que escuchó el relato de Roberto. 

Enseguida dio por terminada la clase, e informó que estaría unos
días ocupado, y que retomaría las clases el lunes siguiente. Los niños rodearon a Roberto para hacerle más preguntas. 

Un momento después pidió a uno de los paisanos que lo llevara en su carreta hasta donde pudiera tomar el autobús que lo llevara a su casa, en Córdoba; tenía la intuición de que algo extraordinario estaba por ocurrir. 

Mientras avanzaba, no podía separar su vista de los árboles que circundaban el camino.

Al llegar, encontró dentro de su casa a gran cantidad de personas, algunas conocidas, que exclamaban cosas que no entendía muy bien.

Se abrió paso entre la concurrencia y entró, solo para darse con la sorpresa de que un hombre hablaba con sus hermanos. Ellos permanecían absortos a su lado. Era un hombre canoso cuyo rostro le era familiar. Al mirarlo con mayor detenimiento… descubrió que era su padre, que había regresado después de muchos años de ausencia.

Créditos a su autor.

miércoles, 6 de enero de 2021

La leyenda del Ave Fénix


El Fenix era una ave maravillosamente bella que vivía en el paraiso, junto al primer hombre y a la primer mujer, a los que seguía por todas partes. Cuando Adán y Eva fueron expulsados, un angel portador de una espada de fuego fué destinado a cuidar las puertas del paraiso para evitar que la pareja pudiera regresar al Edén.

Empujado por el amor y la lealtad, el ave Fenix intento impedir que las puertas se cerraran definitivamante para sus amigos. 

Entonces una chispa saltó de la espada del guardian y el hermoso plumaje de el ave se incendió terminando con su vida en un llama multicolor.

Quizá como premio por haber sido la única bestia que se había negado a probar el fruto prohibido, o quizas por que era injusto que un acto de amor,terminara en una muerte así. El caso es que todos los ángeles estuvieron de acuerdo en concederle al Ave Fenix varios dones; como el de sanar las heridas de otros seres vivos con sus lágrimas y el de la vida eterna.

Su inmortalidad se manifestaba con su eterna capacidad de volver a la vida, resurgiendo de entre sus cenizas.

Según la leyenda, cuando le llega la hora de morir. El Ave Fenix hacía un nido de especies y hierbas aromáticas y ponía en él un único huevo, despues de empollarlo durante algunos días, una noche al caer el sol, el Ave Fenix ardía espontaneamente, quemándose por completo y reduciendose a cenizas. 

Gracias al calor de las llamas, se terminaba de empollar el huevo, y al amanecer el cascarón se rompía, resurgiendo de los restos aún humeantes el Ave Fenix. No era otra ave, era el mismo Fenix, siempre único y eterno, aunque siempre mas joven y fuerte que antes de morir. Siempre mas sabio por que tenía , además, la virtud de recordar todo lo aprendido en su vida anterior.

El mito del Ave fenix existe practicamente en todas las culturas ancestrales. Los que amamos los cuentos, sabemos que cuando una historia está tan presente a lo largo y ancho de la geografía y de la historia no puede significar mas que una necesidad universal y compartida, una enseñanza, un aprendizaje  que debe pasar de generación en generación. El aprender de los fracasos. 

El volver a intentar lo que no se consiguió enriquecido por la experiencia y el crecimiento ante la adversidad.

"HAY UNA ETAPA DE LA VIDA EN QUE TIENES QUE RENACER....ASÍ QUE LEVÁNTATE Y EMPRENDE EL VUELO..."