domingo, 31 de enero de 2021

Culpable o inocente?


Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.  
En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento buscaron una víctima para encubrir al verdadero culpable.
El hombre fue llevado a juicio sabiendo de antemano que tendría muy pocas posibilidades de ser declarado inocente. Antes del juicio su destino ya estaba decidido, iba a morir en la horca.
El  juez que también estaba confabulado, trató de dar todo el aspecto de un juicio justo e imparcial y por ello dijo al acusado:
-Conociendo tu fama de hombre justo y sabiendo que eres un fiel creyente, vamos a dejar tu destino en las manos de Dios, así que vamos a escribir en dos trozos de papel las palabras culpable e inocente. Tú escogerás uno y será la voluntad de Dios la que decida tu destino. Por supuesto el juez había preparado dos papeles con la palabra, culpable.
La pobre víctima aún sin conocer los detalles se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No tenía escapatoria.
Cuando el Juez ordenó al hombre que tomara uno de los dos papeles doblados, el acusado se quedó en silencio unos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una amplia sonrisa tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca se lo tragó.
Sorprendido e indignado el Juez le reprochó airadamente:
-¿Pero qué has hecho? ¿Y ahora cómo vamos a saber el veredicto?
-Es muy sencillo respondió el hombre, es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me tragué. 
En medio de un gran bullicio en la sala y ante la evidente desilusión del Juez, no tuvieron más remedio que liberar al acusado.
 
“En los momentos de crisis, de injusticia, pídele a Dios una salida y El te dará la imaginación que muchas veces es más importante que el conocimiento”

Nunca pierdas la Fe

En una escuela primaria la maestra dijo:
Pablito mira por la ventana, ves el cielo? 
Si maestra respondió el niño!
Volvió a preguntar la maestra: Pablito ves a Dios?
Pablito contestó no maestra
Y la maestra explicó eso es para que ustedes se den cuenta que Dios no existe.
Entonces se levantó una niña llamado Sarai, y le preguntó a la maestra: Puedo hacerle una pregunta a Pablito maestra?
Claro que si contestó la maestra.
Pablito ves la cabeza de la maestra?
Si contestó Pablito, y puedes ver el cerebro de la maestra?
No... Contestó Pablito.
Eso es para que se den cuenta que la maestra no tiene cerebro.
Dios existe y es real... Que no se ve? Yo lo veo cada mañana, al despertar, en el canto de las aves, en los rayos del sol,  en las gotas de lluvia, en el aire que respiro... Es mi creador, Él me ha dado todo!!! Comenzando por el aliento de vida... Nunca pierdas la Fe pase lo que pase!!!.......
El amor de Dios es maravilloso y su misericordia es para siempre! Dios te bendiga a ti y a los tuyos! Amen.

La rutina


(No dejes morir al amor) 

Hubo una vez en la historia del mundo un día terrible en el que el odio que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las  malas virtudes, convoco a una reunión urgente con todos  ellos.Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cual era el propósito. Cuando estuvieron todos, hablo el Odio y dijo: los he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien". Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el Odio que estaba hablando y el siempre quiere matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre si quien seria tan difícil de matar para que el Odio los necesitara a todos. Quiero que maten al Amor", dijo. Muchos sonrieron malévolamente, pues más que uno le tenía ganas. El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo: Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto, provocare tal discordia y rabia que no lo soportara". Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el reporte del Mal Carácter quedaron tan decepcionados. Lo siento, lo intente todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía adelante. Fue entonces cuando muy diligente se ofreció la Ambición que haciendo alarde de su poder dijo: En vista de que El Mal Carácter fracaso, iré yo. Desviare la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso nunca lo ignorara. Y empezó la ambición el ataque hacia su víctima, quien efectivamente cayó herida pero después de luchar por salir adelante renuncio a todo deseo desbordado de poder y triunfo de nuevo.
 Furioso el Odio por el fracaso de la Ambición, envío a los Celos,quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar el amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. Pero el Amor confundido lloro, y pensó, que no quería morir y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció. Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros, envío a Frialdad, al egoísmo, a Indiferencia, Pobreza, Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba. El Odio convencido de que el Amor era invencible les dijo a los demás: Nada que hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos. De pronto de un rincón del salón se levanto un sentimiento poco conocido y que vestía todo de negro con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte: "Yo matare el Amor", dijo con seguridad. Todos se preguntaron quien era ese que pretendía hacer solo, lo que ninguno había podido. El Odio dijo, ve y hazlo". Tan solo había pasado algún tiempo cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles después de mucho esperar, por fin EL AMOR HABÍA MUERTO. Todos estaban felices pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro hablo: Ahí les entrego el Amor totalmente muerto y destrozado y sin decir más se marchó. Espera " dijo el Odio, en tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. Quien eres?  El sentimiento levanto por primera vez su horrible rostro y solo atino a decir: SOY, LA RUTINA.

viernes, 29 de enero de 2021

La sabiduría del águila


El águila es el ave con mayor longevidad de esas especies. Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, a los 40, debe    tomar una seria y difícil decisión. A los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue tomar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo, se curva, apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas. Volar se hace ya tan difícil!  Entonces, el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un dolorido proceso de renovación que durara 150 días. Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar. Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo. Luego debe esperar el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, comenzará a desplumar sus plumas viejas. Después de cinco meses, sale para su vuelo de renovación y a vivir 30 años más.
 En nuestras vidas, muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación para continuar un vuelo de victoria, debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor. Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.

El viaje es corto


Una anciana se subió a un autobús y tomó su asiento. En la siguiente parada, una joven mujer, fuerte y gruñona subió y se sentó bruscamente junto a la anciana, golpeándola con sus numerosas bolsas.

Al ver que la anciana se mantenía en silencio la jóven le preguntó por qué no se había quejado cuando la golpeó con sus bolsas.

La anciana respondió con una sonrisa:
- "No es necesario ser mal educada o discutir sobre algo tan insignificante, ya que mi viaje a tu lado es tan corto porque me bajaré en la próxima parada."

Esta respuesta merece ser escrita en letras de oro:
"No es necesario discutir sobre algo tan insignificante, porque nuestro viaje juntas es muy corto."

Cada uno de nosotros debe comprender que nuestro tiempo en este mundo es tan corto, que oscurecerlo con peleas, argumentos inútiles, celos, no perdonar a los demás, el descontento y una actitud de averiguación constante es una ridícula pérdida de tiempo y energía.

¿Alguien rompió tu corazón? Tranquilízate.
El viaje es muy corto.
¿Alguien te traicionó, intimidó, engañó o humilló? Tranquilízate. Perdona. El viaje es muy corto.

Alguien te insultó sin razón? Tranquilízate. Ignora. El viaje es muy corto.

Algún vecino hizo un comentario en el chat que no fue de tu agrado? Tranquilízate. Ignóralo. Perdónalo. El viaje es muy corto.

Cualesquiera que sean los problemas que alguien nos traiga, recordemos que nuestro viaje juntos es muy corto.

Nadie sabe la duración de este viaje. Nadie sabe cuándo llegará su parada. Nuestro viaje juntos es muy corto.
Vamos a apreciar a amigos y familiares.

Seamos respetuosos, amables y perdonemos, vamos llenos de gratitud y alegría, después de todo, nuestro viaje juntos es muy corto.

El Cero y el Uno


Uno no quería contar con nadie, y Uno no entendía por qué era impar si antes de él había alguien.
Uno no quería contar con nadie, y Uno sentía que después de él estaba el infinito.
Y a Uno lo sempiterno le daba miedo, así que Uno, muerto de pavor, se fijó en Cero.
Y cuando Uno vio a Cero, pensó que cero era el número más bonito que había visto y que, aun viniendo antes que él, era entero.
Uno pensó que en Cero había encontrado el amor verdadero, que en Cero había encontrado a su par,
así que decidió ser sincero con Cero y decirle que aunque era un cero a la izquierda, sería el cero que le daría valor y sentido a su vida.
Eso de ser el primero ya no le iba, asi que debió hacer una gran bienvenida.
Juntos eran pura alegría y se completaban. Uno tenía cero tolerancia al alcohol, pero con Cero se podía tomar una cerveza cero por su aniversario, aunque para eso tuviesen que inventarse una fecha cero en el calendario.
Cero era algo cerrado y le costaba representar textos pero, junto a Uno, hacían el perfecto código binario.
Eran los dígitos del barrio y procesaban el amor a diario, pero uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, así que Uno perdió a Cero.
Y para cuando Uno se dio cuenta, Cero ya contaba de la mano con Menos Uno, que a pesar de ser algo negativo le trataba como una reina.
A Cero le gustaba que Menos Uno fuera original, tener un hueco en Menos Uno, un guion con el que podían jugar.
Cero le gustaba que Menos Uno no fuese uno más, que Menos Uno no fuese ordinal.
Que fuese justamente competitivo y que cuando jugasen al UNO, Menos Uno no le dejase ganar.
Cero sentía que a diferencia de Uno, Menos Uno sí le trataba como un número de verdad.
Y Menos Uno no ponía peros, ni pretendía darle valor a cero poniendo comas entre ellos.
Menos Uno no tenía complejos, y cuando hacían el amor, a menos uno le encantaba estar bajo cero.
Y Uno, una vez más se volvió a quedar solo, separado como una unidad.
Sin Cero, su vida se consumía como una vela. Sin Cero, el tiempo en él hacía mella...
Y Uno empezó a contar pero sin Cero, se olvidó de los besos de Cero, del sexo con Cero, de los celos de Cero...
Y uno empezó a contar, pero sin Cero.
Uno se olvidó de Cero y le dijo adiós. Uno se olvidó de Cero y tal vez hasta del amor, y empezó a contar hasta lo que más miedo le daba: hasta el infinito.
... O tal vez solo hasta dos.

Autor:  César Brandon

Murió el que impedía el bienestar de la empresa


Una empresa estaba en situación difícil, las ventas iban mal, los trabajadores y colaboradores estaban desanimados, y la    situación financiera del negocio era crítica. Era preciso hacer algo para revertir el caos. Nadie quería asumir nada. Por el contrario, el personal apenas reclamaba que las cosas andaban mal y que no existía perspectiva de progreso en la empresa. Ellos consideraban que alguien debería tomar la iniciativa de revertir aquél proceso. Un día, cuando los funcionarios llegaron a trabajar, encontraron en la portería un enorme cartel que decía: "Falleció ayer la persona que impedía el crecimiento de nuestra empresa. Usted está invitado a participar del velatorio en el salón de los deportes. "Al principio todos se entristecieron ante la muerte de alguien, pero después de algún tiempo, sintieron curiosidad por saber quién había estado bloqueando el crecimiento de la empresa. La agitación en el salón de deportes era tan grande que fue preciso llamar a los guardias de seguridad para organizar una fila india.
A medida que las personas iban aproximándose al cajón la excitación aumentaba.- ¿Quién era el que había estado estorbando el progreso? - se pregunta uno.- ¡Qué suerte que este infeliz se murió! - aseveraba otro. Uno a uno, los funcionarios agitados se aproximaban al cajón, miraban al difunto y se quedaban pasmados en seco, quedando en absoluto silencio como si hubiesen sido heridos en lo más hondo de sus almas. Pues bien, ciertamente usted jamás habría imaginado lo que había en el fondo del cajón... En el cajón había un espejo. Sí, como lo está leyendo: ¡Había un espejo!.
Conclusión:
Sólo existe una persona capaz de limitar su crecimiento: ¡usted mismo!
Usted es la única persona que puede cambiar su vida.
Usted es la única persona que puede perjudicar su vida.
Usted es la única persona que puede ayudarse a sí mismo.
No intente hallar culpables para sus fallas. No invente disculpas y cumpla lo que se promete a si mismo, a los demás y comprométase...

jueves, 28 de enero de 2021

Delante de Dios


     Un viejo vendía juguetes en el mercado de Bagdad. Sus compradores, sabiendo que tenía la vista muy débil, le pagaban de vez en cuando con monedas falsas. 
     El viejo, que se daba cuenta del truco, no decía nada. En sus oraciones, pedía a Dios que perdonase a los que le engañaban. "Tal vez tengan poco dinero, y quieran comprar regalos a sus hijos", se decía. 
     Pasó el tiempo y el hombre murió. Delante de las puertas del Paraíso, rezó una vez más:
     - ¡Señor! -dijo-. Soy un pecador. Cometí muchos errores, no soy mejor que las monedas falsas que recibí. ¡Perdóname!
     En este momento se abrieron las puertas y dijo una Voz:
     - ¿Perdonar qué? ¿Cómo puedo juzgar a alguien que, en toda su vida, jamás juzgó a los demás?

Comprensión más que conocimiento


En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta: 
-¿Cuántos riñones tenemos?
- ¡Cuatro!, responde el alumno.
- ¿Cuatro?, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos. 
"Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala", le ordena el profesor a su auxiliar. 
"¡Y para mí un cafecito!", replicó el alumno al auxiliar del maestro.
El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. 
El alumno era el humorista Aparício Torelly, conocido como el Barón de Itararé (1895-1971)
Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro: 
- Usted me preguntó cuántos riñones "tenemos".
"Tenemos" cuatro: dos míos y dos suyos. Porque "tenemos" es una expresión usada para el plural.
"Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto".

El sentido común


Hoy lloramos el fallecimiento de un viejo y querido amigo, el señor Sentido Común, que ha estado con nosotros durante muchos años. Nadie sabe con certeza cuántos años tenía, ya que sus actas de nacimiento se perdieron hace tiempo en la burocracia. 

Será recordado por haber cultivado lecciones tan valiosas como:

- Saber cuándo protegerse de la lluvia;
- Saber por qué el pájaro madrugador se come al gusano;
- Saber que la vida no siempre es justa;
- Y aceptar que tal vez fue su culpa.

El señor Sentido Común ha vivido de acuerdo a políticas financieras simples y sólidas (no gastar más de lo que se puede ganar) y estrategias confiables (los adultos, no los niños, están al mando).

Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente cuando se establecieron normas bien intencionadas pero prepotentes. Las denuncias a un niño de 6 años acusado de acoso sexual por besar a un compañero de clase; o adolescentes suspendidos de la escuela por usar enjuague bucal después del almuerzo; y de un profesor despedido por reprender a un estudiante revoltoso, sólo empeoraron su estado.

El señor Sentido Común perdió terreno cuando los padres atacaron a los maestros por hacer el trabajo que ellos mismos no habían hecho al disciplinar a sus hijos revoltosos. Declinó aún más cuando se exigió a las escuelas que obtuvieran el consentimiento de los padres para administrar crema de protección solar o una aspirina a un estudiante; pero no se pudo informar a los padres cuando una estudiante menor de edad quedó embarazada y quiso abortar.

El señor Sentido Común perdió la voluntad de vivir cuando las iglesias se convirtieron en negocios; y los criminales recibieron un mejor tratamiento que sus víctimas.

El señor Sentido Común recibió una paliza al no poder defenderse de un ladrón en su propia casa mientras que el ladrón hubiera podido demandarle por agresión.

Don Sentido Común finalmente renunció a las ganas de vivir, después de que una mujer no se diera cuenta de que una taza de café humeante estaba caliente. Derramó un poco en su regazo, y se le concedió rápidamente una gran compensación financiera.

El señor Sentido Común fue precedido en la muerte,

- por sus padres, Verdad y Confianza,
- por su esposa, Discreción,
- por su hija, Responsabilidad,
-...y por su hijo, Razón.

Pero le sobreviven sus 5 hermanastros;

- Conozco mis derechos
- Lo quiero ahora
- Alguien más tiene la culpa
- Soy una víctima
- Págueme por no hacer nada

No muchos asistieron a su funeral porque muy pocos se dieron cuenta de que se había ido.

Si todavía recuerdan al señor Sentido Común, pasen esto. Si no, únete a la mayoría y no hagas nada.

El campesino y el poeta

Un campesino cansado de la rutina del campo y de tanto trabajo duro, decidio vender su finca. Como sabia que su vecino era un destacado poeta, decidio pedirle el favor que le hiciera el aviso de venta. El poeta accedio gustosamente. El aviso decia: "Vendo un pedacito de cielo, adornado con bellas flores y verdes arboles, hermosos prados y un cristalino rio con el agua mas pura que jamas hayan visto" El poeta tuvo que marcharse por un tiempo, pero a su regreso decidio visitar a sus nuevos vecinos, pensando que aquél hombre del aviso se habia mudado. Su sorpresa fue mayor al ver al campesino trabajando en sus faenas. El poeta pregunto: ¡Amigo! ¿No se iba de la finca? El campesino con una sonrisa le respondio: -No mi querido vecino, después de leer el aviso que ud me hizo, comprendi que tenia el lugar mas maravilloso de la tierra y que no existe otro mejor... Moraleja: No esperes a que venga un poeta para hacerte un aviso que diga lo maravillosa que es tu vida, tu hogar, tu familia y lo que con tanto trabajo hoy posees. Dale gracias a Dios porque tienes vida, salud y esperanza de poder seguir luchando para alcanzar tus metas... Que el Señor bendiga ese pedacito de cielo que es tu vida.."Nacimos para ser Felices, no para ser Perfectos... El amanecer es la parte mas bonita del dia porque es cuando Dios te dice: " levantate! Te regalo otra oportunidad de vivir y comenzar nuevamente de mi mano". Los dias buenos te dan FELICIDAD, los dias malos te dan EXPERIENCIA, los intentos te mantienen FUERTE, las pruebas te mantienen
HUMANO, las caidas te mantienen HUMILDE, pero solo DIOS te mantiene de pie! 

Lo mejor está por venir

De tanto perder, aprendí a ganar; 
de tanto llorar, se me dibujó la sonrisa que tengo. 
Conozco tanto el piso que ahora sólo miro el cielo. 
Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré. 
Me asombro tanto cómo es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo. 
Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía. 
Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a esperar que me pidieran ayuda. 
Traté siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto, como debe ser (incluyéndome). 
Hago sólo lo que debo, de la mejor forma que puedo, y los demás que hagan lo que quieran. 
Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido. 
Aprendí que en esta vida nada es seguro, sólo la muerte… por eso disfruto el momento y lo que tengo. 
Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mí me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea. 
Que la verdadera amistad sí existe, pero no es fácil encontrarla. 
Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas. 
Que ser fiel no es una obligación, sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti. Eso es vivir…
La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sinsabores… 
Aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, que duda cabe, hay errores irremediables. 
Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien realmente dispuesto a sanarlas, con la ayuda de Dios. 
Camina de la mano de Dios, todo mejora siempre. Y no te esfuerces demasiado, que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan. 

Jorge Luís Borges

Valor (Osho)


En principio no hay mayor diferencia entre el cobarde y una persona valiente. Ambos tienen miedo. La diferencia es que el cobarde escucha sus miedos y los sigue. La persona valiente los coloca a un lado y sigue adelante. Los miedos están allí, los conoce, pero la persona valiente avanza hacia lo desconocido a pesar de los miedos. Valentía no significa ausencia de miedo, sino avanzar hacia lo desconocido a pesar de todos los miedos.
Cuando entras en un mar inexplorado, como lo hizo Colón, hay miedo, inmenso miedo porque uno nunca sabe qué va a suceder y estás abandonando la seguridad de la orilla. Estabas muy bien, de alguna manera, sólo faltaba una cosa, la aventura. Entrar en lo desconocido te emociona. El corazón comienza a palpitar, de nuevo estás vivo, completamente vivo. Cada fibra de tu ser está viva porque has aceptado el reto de lo desconocido.
La valentía requiere aceptar el reto de lo desconocido. Los miedos están ahí, pero si continúas aceptando el reto una y otra vez, poco a poco esos miedos desaparecen.
                          

El cuerpo grita por la noche lo que la boca calla


La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma". 
Muchas veces, "El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora. 
El dolor de garganta "taponea” cuando no es posible comunicar las aflicciones. 
El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir. 
“La diabetes invade cuando la soledad duele”
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta. 
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan. 
El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar. 
La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable. 
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas. 
El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza. 
La presión sube cuando el miedo aprisiona. 
Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza. 
La fiebre calienta cuando las defensas explotan  las fronteras de la inmunidad. 
Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega. 
El cáncer mata cuando no perdonas.

Y tus dolores callados? ¿Cómo hablan en tu cuerpo? 

La Enfermedad no es mala, te avisa que te estás equivocando de camino. Me parece bonito compartir este mensaje: 
       
     El camino a la felicidad no es recto. 

Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES,existen semáforos llamados AMIGOS, luces de precaución llamadas FAMILIA, y todo se logra si tienes: 
Una llanta de repuesto llamada DECISIÓN, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, abundante combustible llamado PACIENCIA, pero sobre todo, ¡un experto conductor llamado DIOS!!!!

domingo, 17 de enero de 2021

El origen de los apellidos


En la antigüedad, no existían los apellidos.
Tomemos la Biblia, por ejemplo…
A los personajes del Antiguo y Nuevo Testamento se les conocía por su nombre: Abraham, Moisés, Pedro, Juan, Mateo, Jesús, María y José. No había tal cosa como Abraham Pérez, Mateo Delgado o José García. (Cuidado: Iscariote no era el apellido del traidor Judas, ni Tadeo el del santo; eran sobrenombres, apodos).

Con el tiempo, las comunidades se poblaban cada vez más y más, y de momento surgían las dudas:
-Llévale este mensaje a Juan.
-¿Cuál Juan?- preguntaba el mensajero.
-Pues Juan, el ‘del valle’- explicaba para distinguirlo del otro Juan, el ‘del monte’.
En este caso, los apellidos ‘del Valle’ y ‘del Monte’, tan comunes hoy día, surgieron como resultado del lugar donde vivían estas personas. Estos se llaman ‘apellidos topónimos’, porque la toponimia estudia la procedencia de los nombres propios de un lugar. En esa misma categoría están los apellidos Arroyo, Canales, Costa, Cuevas, Peña, Prado, Rivera (que hacen referencia a algún accidente geográfico) y Ávila, Burgos, Logroño, Madrid, Toledo (que provienen de una ciudad en España).

Otros apellidos se originan de alguna peculiaridad arquitectónica con la que se relacionaba una persona. Si tu antepasado vivía cerca de varias torres, o a pasos de unas fuentes, o detrás de una iglesia, o al cruzar un puente, o era dueño de varios palacios, pues ahora entiendes el porqué de los apellidos Torres, Fuentes, Iglesia, Puente y Palacios.
Es posible que hayas tenido algún ancestro que tuviese algo que ver con la flora y la fauna. Quizás criaba corderos, cosechaba manzanas o tenía una finca de ganado. De ahí los apellidos Cordero, Manzanero y Toro.
Los oficios o profesiones del pasado también han producido muchos de los apellidos de hoy día. ¿Conoces a algún Labrador, Pastor, Monje, Herrero, Criado o Vaquero? Pues ya sabes a qué se dedicaban sus antepasados durante la Edad Media.

Otra manera de crear apellidos era a base de alguna característica física, o un rasgo de su personalidad o de un estado civil. Si no era casado, entonces era Soltero; si no era gordo, era Delgado; si no tenía cabello, era Calvo; si su pelo no era castaño, era Rubio; si no era blanco, era Moreno; si tenía buen sentido del humor, era Alegre; si era educado, era Cortés.
Quizás la procedencia más curiosa es la de los apellidos que terminan en -ez, como Rodríguez, Martínez, Jiménez, González, entre otros muchos que abundan entre nosotros los hispanos. El origen es muy sencillo: -ez significa ‘hijo de’. Por lo tanto, si tu apellido es González es porque tuviste algún antepasado que era hijo de un Gonzalo. De la misma manera, Rodríguez era hijo de Rodrigo, Martínez de Martín, Jiménez de Jimeno, Sánchez de Sancho, Álvarez de Álvaro, Benítez de Benito, Domínguez de Domingo, Hernández de Hernando, López de Lope, Ramírez de Ramiro, Velázquez de Velasco, y así por el estilo.

Así mismo ocurre en otros idiomas: Johnson es hijo de John en inglés (John-son); MacArthur es hijo de Arthur en escocés; Martini es hijo de Martín en italiano.
Es así como, poco a poco, durante la Edad Media, comienzan a surgir los apellidos. La finalidad era, pues, diferenciar una persona de la otra. Con el tiempo, estos apellidos tomaron un carácter hereditario y pasaron de generación en generación con el propósito de identificar no solo personas, sino familias.

lunes, 11 de enero de 2021

Los zapatos del duende


¿Otra vez tarde, Roberto? ––preguntó el profesor a un chico de diez años que llegó cansado y sudoroso a la escuela. La clase lo miró con curiosidad. Sospechaban que algo extraño venía sucediendo con su compañero. Aunque sabían que era poseedor de una gran imaginación, algunas de sus historias parecían ser ciertas.

El maestro, Javier Paternós, era oriundo de la ciudad de Córdoba, en Argentina, pero había aceptado una plaza en un municipio de Mendoza, llamado Godoy Cruz, porque deseaba olvidar un doloroso trance de su vida.

Al principio, a sus veintidós alumnos les pareció divertido su acento cordobés y le hacían bromas, pero pronto descubrieron que nada ganaban con esa actitud y terminaron por olvidarse del asunto. Además, el profesor Paternós era muy condescendiente con ellos; tenía en cuenta el nivel de cada uno, la pobreza en que vivían, sus diferentes edades, el esfuerzo que realizaban para trasladarse
desde sus casas, algunas muy distantes, y los animaba a superarse continuamente. 

––Pido disculpas, profesor, he tenido un problema ––dijo Roberto mientras se acomodaba en su pupitre.

––¿Podrías contarnos por qué no viniste ayer? ¿Algún encuentro con extraterrestres? ––preguntó el profesor divertido, lo que hizo que todos soltaran la carcajada. 

El chico permaneció unos segundos en silencio, mientras decidía si contar o no el motivo de su inasistencia; estaba seguro de que no le creerían. Al final dijo: 

––Profe, ayer no pude venir porque en el camino escuché una voz que me llamaba por mi nombre. Voltee a mirar, pero no vi a nadie, los chicos se echaron a reír; creían que era otro de sus inventos. 

––Interesante. ––Dijo el profesor––. ¿Estás seguro que lo escuchaste, o te los has imaginado? 

––Lo escuché clarito. Venía de los árboles. Era una voz como la de un anciano. Tenía miedo, pero comencé a buscar a ver si
se trataba de Jonás, el señor que vive junto al río. Siempre nos asusta cuando vamos por el camino ––la explicación de
Roberto hacía reír a los chicos, que no pensaban perderse la diversión. 

––Mira, Roberto. ––Dijo el profesor muy serio––. Será mejor que nos digas la verdad. Nadie te castigará por eso ni te pondré mala nota. Pero no nos hagas creer que has escuchado voces provenientes del bosque. 

––No eran del bosque, profesor… bueno, sí, pero era como de las copas de los árboles ––interrumpió Roberto. 

––Bien. Continúa. ¿Pudiste ver a la persona que te llamaba? 

––Sí, profesor. 

––¿Y quién era? ¿El señor Jonás? 

Roberto se quedó en silencio. Estaba por decirlo, pero algo por
dentro le advertía que sería inútil; no solo no le creerían, si no que se reirían de él durante mucho tiempo. 

––Se nos hace tarde, Roberto ––anunció el profesor. 

––Como no podía verlo, le grité que no tenía miedo, que se asomara para poderlo ver… entonces apareció un hombrecito como de treinta centímetros de alto. Tenía un sombrero de copa y era muy viejo. 

Los chicos reían a más no poder con las ocurrencias de Roberto, pero el profesor Pasternós ni siquiera esbozaba una sonrisa. La existencia de Duendes y Gnomos se le atribuía a creencias populares, pero él no estaba tan seguro. Sin saber muy bien por qué, dijo en voz alta: 

––Duendes.

––¿Duendes? Da miedo. ¿Qué es un duende, profesor? ––preguntó Luis, el más pequeño de todos. 

Ahora era el profesor el que guardaba silencio. Algo en su
interior, tal vez escondido en el subconsciente, le hacía notar que la palabra »duende» tenía mucho que ver con él. 

––Un duende es un ser fantástico. Se dice que habitan en ciertos lugares, como en los árboles, y hacen alboroto ––
respondió el profesor automáticamente. 

––Como nosotros, profesor ––dijo Carlos, un chico de diez años que gustaba de hacer bromas que hacían reír a sus compañeros, y esta vez no fue la excepción. La risa de los chicos sacó del
ensimismamiento en el que se encontraba el profesor Pasternós.

––¿En qué íbamos? ¡Ah! ¿Entonces viste a un duende? 

––Sí, profesor. 

––¿Y qué te dijo? ––los estudiantes no entendían nada. Les parecía extraño que el maestro estuviera tan intrigado por la historia, que creían, había inventado Roberto sobre el duende, pero no se atrevían a interrumpir la conversación. 

––Me dijo que había perdido una de sus botas, y me pidió el favor de que la buscase entre la maleza. Le pregunté que dónde vivía, pero no me dijo nada, solo me ordenó señalándome con un dedo que tenía una uña muy larga: »¡Busca!» »¡Busca!» »¡Busca!».

Los niños comenzaron a reír de nuevo. Era tanta la risa, que
algunos lagrimeaban y otros tosían. 

––Busqué por entre las plantas como una hora, hasta que la encontré. Era una bota verde y pequeñita. Tenía un cordón rojo y terminaba en un gancho puntiagudo. Apenas vio que la tenía en la mano, me dijo que subiera al árbol porque él no podía bajar. Ahí me entró mucho miedo. Como estaba dudando, el duende pegó un grito tan fuerte que hizo que metiera la bota en mi bolsillo y escalara el árbol. Apenas pude sostenerme, metí mi mano en el
bolsillo, saqué la bota y se la entregué. Se la puso inmediatamente. Estaba muy contento. Me dijo que iba a recompensarme
por haberla encontrado.

En este momento del relato, los chicos habían callado y escuchaban con atención. El profesor se había sentado y tenía una mano en el mentón pensativo. 

––¿Y te hizo un pedido especial? ––preguntó de repente el profesor. Eso tomó por sorpresa a Roberto, que no se explicaba la razón por la cual le hacía semejante pregunta. No entendía cómo era que sabía que el duende le había pedido algo. Sin embargo se limitó a responder: 

––Sí, profesor. Me dijo que sabía que mi mayor temor era que mis padres alguna vez no estuvieran conmigo, y me garantizó que si le
llevaba un zapato de cada uno, siempre estarían conmigo. Me pidió que no les dijera nada. 

––¿Entonces le creíste?––preguntó el profesor. Todos voltearon a mirar a Roberto para ver qué cosa respondía.

––Sí, profesor. Me fui corriendo y agarré un zapato de mi papá y otro de mi mamá, y regresé lo más rápido que pude. Subí de nuevo al árbol, y le entregué los zapatos. Se puso contento al recibirlos y se rió de una forma misteriosa. Me ordenó que me fuera, pero antes me dijo que gracias a que yo no confiaba en mis padres, nunca más los volvería a ver. Que ahora le pertenecían ––un, ¡oh!, se escuchó en todo el salón. Los más chicos comenzaban a sentir miedo por la historia de Roberto. 

––¿Volviste a ver si tus padres estaban en tu casa? ––preguntó el profesor como si supiera la respuesta. 

––Sí, profesor… y no los encontré ––dijo el niño sollozando. Sus compañeros estaban pasmados ante lo anunciado por Roberto, y nadie se atrevía a decir nada. Solo escuchaban el leve gemido del niño que experimentaba la misma sensación de disgusto y tristeza al revivir los acontecimientos. 

––Cálmate, Roberto, por favor. Dinos qué pasó después.

––Sentí muchísima rabia. Acababa de comprender que no debí haber confiado en un desconocido. Por eso, desesperado, regresé hasta donde estaba el duende. Apenas llegué, le grité para que me devolviera a mis padres. Como no me quiso hacer caso, comencé a subir por el árbol y a mover las ramas lo más fuerte que pude. Entonces sacó la cabeza por entre el ramaje, y se rió. Pero después, al ver que no me detenía, se puso a gritar y me tiró los zapatos de mis padres. 

––¿Qué hiciste después? ––preguntó el profesor.

––Yo sospechaba que tenía otros zapatos de niños a los que había engañado como a mí, y le grité que me devolviera todos los zapatos que tenía, o seguiría moviendo el árbol hasta que se cayera. Apenas se lo dije, comenzaron a caer muchos zapatos. Los fui recogiendo uno por uno, pero apenas los agarraba… iban desapareciendo misteriosamente. Solo me quedé con el zapato de mi papá y el de mi mamá.

––¿Me imagino que corriste a casa?

––Sí, profesor, los encontré llorando. Les pregunté qué les había pasado, y me dijeron que no lo sabían exactamente, pero que aparecieron en un lugar lleno de árboles y de otras personas. No podían escapar. Tenía miedo de contarles que fue culpa mía, pero estaba tan contento de verlos, que les conté. No me regañaron porque todavía no podían creer que fuera cierto. Les parecía como un sueño.

––Ahora ya sabes que todo lo que te pase debes contárselo a tus padres.

––Sí, profesor. Prometí contarles en adelante cualquier cosa que me suceda. Me abrazaron y dejaron de llorar. Por eso no pude venir ayer, profesor. 

––Increíble, Roberto, has hecho muy bien.

––¿Me cree, profesor? ––preguntó Roberto con los ojos muy
abiertos.

––Por supuesto, Roberto. ¿Por qué no habría de creerte? ––respondió el profesor perdido en sus pensamientos.

Los niños, en cambio, no sabían si creerle o no; les gustaba escuchar las historias de Roberto, pero no estaban seguros de que hubieran ocurrido en realidad.

El profesor no podía ocultar sus emociones, como si un gran dolor que ya creía perdido, retornara a su vida con violencia. Recordaba vagamente una experiencia similar que había experimentado cuando era apenas un niño, pero el paso del tiempo le había hecho creer que todo lo había imaginado y nada era real… hasta que escuchó el relato de Roberto. 

Enseguida dio por terminada la clase, e informó que estaría unos
días ocupado, y que retomaría las clases el lunes siguiente. Los niños rodearon a Roberto para hacerle más preguntas. 

Un momento después pidió a uno de los paisanos que lo llevara en su carreta hasta donde pudiera tomar el autobús que lo llevara a su casa, en Córdoba; tenía la intuición de que algo extraordinario estaba por ocurrir. 

Mientras avanzaba, no podía separar su vista de los árboles que circundaban el camino.

Al llegar, encontró dentro de su casa a gran cantidad de personas, algunas conocidas, que exclamaban cosas que no entendía muy bien.

Se abrió paso entre la concurrencia y entró, solo para darse con la sorpresa de que un hombre hablaba con sus hermanos. Ellos permanecían absortos a su lado. Era un hombre canoso cuyo rostro le era familiar. Al mirarlo con mayor detenimiento… descubrió que era su padre, que había regresado después de muchos años de ausencia.

Créditos a su autor.

miércoles, 6 de enero de 2021

La leyenda del Ave Fénix


El Fenix era una ave maravillosamente bella que vivía en el paraiso, junto al primer hombre y a la primer mujer, a los que seguía por todas partes. Cuando Adán y Eva fueron expulsados, un angel portador de una espada de fuego fué destinado a cuidar las puertas del paraiso para evitar que la pareja pudiera regresar al Edén.

Empujado por el amor y la lealtad, el ave Fenix intento impedir que las puertas se cerraran definitivamante para sus amigos. 

Entonces una chispa saltó de la espada del guardian y el hermoso plumaje de el ave se incendió terminando con su vida en un llama multicolor.

Quizá como premio por haber sido la única bestia que se había negado a probar el fruto prohibido, o quizas por que era injusto que un acto de amor,terminara en una muerte así. El caso es que todos los ángeles estuvieron de acuerdo en concederle al Ave Fenix varios dones; como el de sanar las heridas de otros seres vivos con sus lágrimas y el de la vida eterna.

Su inmortalidad se manifestaba con su eterna capacidad de volver a la vida, resurgiendo de entre sus cenizas.

Según la leyenda, cuando le llega la hora de morir. El Ave Fenix hacía un nido de especies y hierbas aromáticas y ponía en él un único huevo, despues de empollarlo durante algunos días, una noche al caer el sol, el Ave Fenix ardía espontaneamente, quemándose por completo y reduciendose a cenizas. 

Gracias al calor de las llamas, se terminaba de empollar el huevo, y al amanecer el cascarón se rompía, resurgiendo de los restos aún humeantes el Ave Fenix. No era otra ave, era el mismo Fenix, siempre único y eterno, aunque siempre mas joven y fuerte que antes de morir. Siempre mas sabio por que tenía , además, la virtud de recordar todo lo aprendido en su vida anterior.

El mito del Ave fenix existe practicamente en todas las culturas ancestrales. Los que amamos los cuentos, sabemos que cuando una historia está tan presente a lo largo y ancho de la geografía y de la historia no puede significar mas que una necesidad universal y compartida, una enseñanza, un aprendizaje  que debe pasar de generación en generación. El aprender de los fracasos. 

El volver a intentar lo que no se consiguió enriquecido por la experiencia y el crecimiento ante la adversidad.

"HAY UNA ETAPA DE LA VIDA EN QUE TIENES QUE RENACER....ASÍ QUE LEVÁNTATE Y EMPRENDE EL VUELO..."