miércoles, 21 de julio de 2021

Qué quiere la mujer?

(Un acertijo de miles de años y sin respuesta )

El joven rey Arturo fue sorprendido y apresado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente en sus bosques. El rey pudo haberlo matado en el acto, pues tal era el castigo para quienes violaban las leyes de la propiedad, pero se conmovió ante la juventud y la simpatía de Arturo y le ofreció la libertad, siempre y cuando en el plazo de un año hallara la respuesta a una pregunta difícil. La pregunta era: ¿Qué quiere realmente la mujer?

Semejante pregunta dejaría perplejo hasta al hombre más sabio y al joven Arturo le pareció imposible contestarla. Con todo, aquello era mejor que morir ahorcado, de modo que regresó a su reino y empezó a interrogar a la gente. A la princesa, a la reina, a las prostitutas, a los monjes, a los sabios y al bufón de la corte... en suma, a todos, pero nadie le pudo dar una respuesta convincente. ¡Eso si!, todos le aconsejaron que consultara a la vieja bruja, pues solo ella sabría la respuesta. El precio sería alto, ya que la vieja bruja era famosa en todo el reino por el precio exorbitante que cobraba por sus servicios.

Llegó el ultimo día del año convenido y Arturo no tuvo mas remedio que consultar a la hechicera. Ella accedió a darle una respuesta satisfactoria, a condición de que primero aceptara el precio! Ella quería casarse con Gawain, el caballero más noble de la Mesa Redonda y el mas íntimo amigo de Arturo. El joven Arturo la miró horrorizado: era jorobada y feísima, tenía un solo diente, despedía un hedor que daba náuseas, hacia ruidos obscenos. Nunca se había topado con una criatura tan repugnante.

Se acobardó ante la perspectiva de pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por él esa carga terrible. No obstante, al enterarse del pacto propuesto, Gawain afirmó que no era un sacrificio excesivo a cambio de la vida de su compañero y la preservación de la Mesa Redonda. Se anunció la boda y la vieja bruja, con su sabiduría infernal, dijo: Lo que realmente quiere la mujer es: "Ser la soberana de su propia vida". Todos supieron al instante que la hechicera había dicho una gran verdad y que el joven rey Arturo estaría a salvo. Y así fue: al oír la respuesta, el monarca vecino le devolvió la libertad.

Pero menuda boda fue aquella... Asistió la corte en pleno y nadie se sintió mas desgarrado entre el alivio y la angustia, que el propio Arturo. Gawain se mostró cortés, gentil y respetuoso. La vieja bruja hizo gala de sus peores modales, engulló la comida directamente del plato sin usar los cubiertos, emitió ruidos y olores espantosos.

Llego la noche de bodas. Cuando Gawain, ya preparado para ir al lecho nupcial, aguardaba a que su esposa se reuniera con él... ella apareció con el aspecto de la doncella más hermosa que un hombre desearía ver...Gawain quedó estupefacto y le preguntó qué había sucedido. La joven respondió que como había sido cortés con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su aspecto horrible y la otra mitad con su aspecto atractivo. ¿Cuál prefería para el día y cuál para la noche? ¡Qué pregunta cruel...! Gawain se apresuro a hacer cálculos... ¿quería tener durante el día a una joven adorable para exhibirla ante sus amigos y por las noches en la privacidad de su alcoba a una bruja espantosa? ¿o prefería tener de día a una bruja ya una joven hermosa en los momentos íntimos de su vida conyugal...?

¿Usted qué hubiera preferido... qué hubiera elegido? La elección que hizo Gawain está mas abajo, pero antes de leerla tome su decisión...

El noble Gawain replicó que la dejaría elegir por sí misma. Al oír esto, ella le anunció que sería una hermosa dama de día y de noche, porque él, la había respetado y le había permitido ser dueña de su vida.

domingo, 11 de julio de 2021

El niño y el árbol de manzana


“Había una vez un árbol de manzano que amaba a un pequeño niño y todos los días el niño venía y recogía sus hojas para hacerse con ellas una corona y jugar al rey del bosque. Subía por el tronco, se mecía en sus ramas  y comía de sus manzanas;  ambos jugaban al escondite y,cuando estaba cansado, el niño dormía bajo su sombra. El niño amaba mucho al árbol  y el árbol era feliz.
Pasó  el tiempo y el niño creció. Razón que llevó a que el árbol pasará muchos momentos en soledad, sin la compañía de su amiguito.
Un día, el árbol vio venir a su niño y le dijo: ven niño, súbete a mi tronco y mécete en mis ramas y come mis manzanas y juega bajo mi sombra y se feliz.
Ya soy muy grande para trepar y jugar, dijo él. Yo  quiero comprar cosas y divertirme. necesito dinero, ¿podrías dármelo?
Lo siento, dijo el árbol, yo no tengo dinero, solo tengo hojas y manzanas, coge mis manzanas y véndelas en la ciudad, así  tendrás dinero y serás feliz.
Y sin ningún reparo así lo hizo el antiguo niño ahora convertido en adulto. Subió al árbol, muchísimas veces, como en el pasado,  recogió las manzanas y se las llevó, las vendió, compró todo lo que deseó y el árbol se sintió feliz.
Luego pasó mucho tiempo  y su niño no volvía… y el árbol estaba triste. Y entonces, un día regresó y el árbol se agito alegremente y le dijo: ven niño, súbete  a mi tronco mécete en mis ramas y se feliz.
Estoy muy ocupado para trepar árboles, dijo él. Necesito una casa que me sirva de abrigo; ¿puedes tu dármela?
Yo no tengo casa, dijo el árbol,  pero puedes cortar mis ramas y hacerte una casa. Entonces serás feliz.
Y así, sin ningún cargo de conciencia, él cortó las ramas y se las llevo para construir su casa. Y el árbol se sintió feliz. Posterior en esto pasó mucho tiempo y su niño no volvía. Y, cuando regresó, el árbol estaba tan feliz que apenas pudo hablar. Ven niño, susurró, ven y juega.
Estoy muy adulto y triste para jugar, ahora quiero un bote que me lleve lejos de aquí ¿puedes tu dármelo?
Corta mi tronco y hazte un bote, dijo el árbol, entonces podrás navegar lejos y serás feliz.
Y una vez más sin vergüenza, sin dolor, el hombre cortó el tronco, y se hizo un  bote y navegó lejos.
El árbol, como en todas las anteriores oportunidades que todo lo entregó se sintió feliz… pero no realmente.
Y después de mucho tiempo su niño (quien en la realidad ya estaba en la tercera edad) volvió nuevamente. El árbol con una expresión de tristeza, ya no movió sus ramas como en todas las anteriores oportunidades, y solo atinó a exclamar: Lo siento, niño, pero ya no tengo nada para darte; ya no me quedan ramas, ni hojas, ni frutos.
Estoy muy viejo y enfermo para mecerme en ellas, respondió.
Ya no tengo tronco, dijo el árbol.
Estoy muy cansado para trepar afirmó el abusivo amigo.
Lo siento mucho exclamó el árbol ante el infortunio de quien nunca había dejado ver como un niño. Quisiera poder darte algo… pero ya no me queda nada. Todo te lo llevaste. Solo soy un  viejo pedazo de tronco.
Lo siento por todo el maltrato que te di, respondió el anciano. Yo no necesito mucho ahora, solo un lugar tranquilo para reposar y pasar mis últimos días. Estoy muy cansado.
Bien dijo el árbol reanimándose, un viejo pedazo de tronco como yo todavía es bueno para sentarse  y descansar. Ven niño, siéntate y descansa. Y él se sentó. Y el árbol fue muy feliz”

viernes, 9 de julio de 2021

Jeremías y el huevo vacío


Jeremías nació con un cuerpo deformado 
y una mente lenta. A la edad de 12 años no había 
pasado de 2º grado, y parecía que jamás 
podría aprender nada. 

Con frecuencia su maestra, se exasperaba 
con él porque solía estar en su banco moviéndose, 
babeando, y gruñendo. A veces hablaba claramente, 
como si un rayo de luz hubiera 
penetrado en la oscuridad de su cerebro. 
Pero la mayor parte del tiempo Jeremías 
irritaba a su maestra. 

Cierto día citó a sus padres para hablarles. 
Cuando ellos entraron en el aula vacía, 
la maestra les dijo: “Jeremías verdaderamente 
tiene que asistir a una escuela especial. 
No es bueno para él estar con niños 
más pequeños que no tienen problemas 
de aprendizaje. 
De hecho, tiene un atraso mental 
de cinco años con respecto a los otros alumnos”. 

La mamá lloraba calladamente, 
y mientras su esposo le decía a la maestra: 
“Señorita, no hay ninguna escuela especial aquí. 
Y sería un golpe terrible para Jeremías 
si lo quitáramos de esta escuela. 
A él verdaderamente le gusta estar aquí”. 

La maestra permaneció sentada durante 
un largo rato después que se habían ido 
los padres de Jeremías, contemplando a través 
de la ventana la nieve que caía 
y que parecía enfriarle el alma. 
Quería entender a estos padres. 
Después de todo, su único hijo 
tenía una enfermedad terminal. 
Pero no era bueno tenerle en su clase. 
Había otros 18 niños a los que debía enseñarles, 
y Jeremías sólo los distraía. 
Además, nunca aprendería a leer y escribir. 
¿Por qué malgastar más tiempo con él? 

Mientras pensaba en esto, 
comenzó a sentirse culpable. 
“Aquí estoy, lamentándome por mis problemas, 
que no son nada comparados con los 
de esa pobre familia”, pensó. 
Y también oró: “Señor, ayúdame 
a ser más paciente con Jeremías”. 
Y a partir de ese día trató 
verdaderamente de ignorar 
los ruidos que hacía el niño 
y las hojas en blanco de su cuaderno. 

Un día, Jeremías caminó dificultosamente 
hasta el escritorio de su maestra, 
arrastrando su pierna inútil 
detrás de él. “La amo, Señorita”, 
exclamó lo suficientemente fuerte 
como para que toda la clase lo oyera. 
La maestra se puso roja, especialmente 
al ver los gestos que hacían los otros alumnos. 
Ella alcanzó a tartamudear: 
“Bue… bueno… es muy lindo lo que me dices, 
Jeremías. Ah… ahora, por favor 
vuelve a tu asiento…” 

Pasó el tiempo, llegó la primavera, 
y los niños conversaban animadamente 
acerca de la proximidad de la Pascua. 
La maestra les contó la historia de Jesús, 
y para destacar la idea de que la vida renacería, 
entregó a cada uno de los niños 
un huevo grande de plástico, y les dijo: 
“Quiero que lo lleven a su casa, 
y mañana lo traigan con algo 
dentro que nos enseñe sobre la vida. 
¿Entienden?” “SÍÍÍÍ, Señorita”, 
respondieron entusiasmado todos los niños, 
Excepto Jeremías. Estaba escuchando 
atentamente, sus ojos no se quitaban 
del rostro de la maestra. 
Ni siquiera estaba haciendo sus ruidos habituales. 
¿Habría entendido lo que ella dijo acerca 
de la muerte y la resurrección de Jesús? 
¿Podría hacer la tarea? 
¿Llamaría a sus padres para explicarles 
lo que Jeremías tenía que hacer?. 

Esa tarde tuvo que hacer muchas compras, 
planchar una blusa, preparar la cena, 
y se olvidó completamente de hacer esa llamada. 

Al día siguiente, los 19 alumnos vinieron a clase. 
reían y charlaban mientras ponían 
los huevos de plástico en la canasta vacía 
que estaba sobre el escritorio de su maestra. 
Y al finalizar el período de clases, 
llegó el momento de abrir los huevos. 

En el primero, la maestra encontró una flor. 
“Oh, sí, una flor es señal de una nueva vida”, dijo. 
El siguiente huevo contenía una mariposa 
de plástico, que parecía real. 
Su comentario fue: 
“Todos sabemos que algunas orugas se 
convierten en mariposa. 
Sí, ésta también es una vida nueva”. 

Después abrió otro huevo donde había 
una piedra cubierta de musgo. 
Y explicó que el musgo también era 
una muestra de vida. 

A continuación abrió el cuarto huevo. 
Su respiración se hizo entrecortada 
¡El huevo estaba vacío! 
“Seguramente debe ser de Jeremías”, pensó. 
“No habrá entendido mis instrucciones. 
Si no me hubiera olvidado de telefonear 
a sus padres…” 
Y como no quería que Jeremías se sintiera mal, 
lentamente puso el huevo a un lado y tomó otro. 

Repentinamente Jeremías le dijo: 
“Señorita, ¿no va a hablar acerca del huevo 
que yo traje?”  Nerviosa, le contestó: 
“Pero Jeremías, el huevo está vacío”. 
Y él, mirándole a los ojos le dijo suavemente: 
“Sí, pero también la tumba de Jesús estaba vacía”. 
Pareció que el tiempo se detenía. 
Y cuando pudo hablar nuevamente, 
la maestra le preguntó: 
“¿Sabes por qué la tumba estaba vacía” 
“Oh, sí”, dijo Jeremías. 
“A Jesús lo mataron y lo pusieron allí. 
Pero Su Padre lo resucitó”. 

Sonó la campana, y mientras los niños 
corrían hacia fuera, la maestra se puso 
a llorar, y el hielo de su corazón se derritió. 

Jeremías murió tres meses después. 
Y los que concurrieron a su velatorio 
se sorprendieron al ver 19 huevos 
sobre su ataúd, y todos estaban vacíos.