sábado, 18 de junio de 2022

No discutas con burros


Un día el burro le dijo al tigre:
- "El pasto es azul".
El tigre respondió:
- "No puede ser,  el pasto es verde".
La discusión se calentó, y los dos decidieron someterlo a un arbitraje, y para ello concurrieron ante el león, el rey de la selva.
Ya antes de llegar al claro del bosque, donde el león estaba sentado en su trono, el burro empezó a gritar:
- "Su Alteza, ¿es cierto que el pasto es azul?".
El león respondió:
- "Cierto, el pasto es azul".
El burro se apresuró y continuó:
- "El tigre no está de acuerdo conmigo y me contradice y se molesta, por favor, castígalo".
El rey entonces declaró:
- "El tigre será castigado con 5 años de silencio".
El burro saltó alegremente y siguió su camino, contento y repitiendo:
- “El pasto es azul”...
El tigre aceptó su castigo, pero antes le preguntó al león:
- "Su Majestad, ¿por qué me ha castigado?, después de todo, el pasto es verde".
El león respondió:
- "De hecho, el pasto es verde".
El tigre preguntó:
- "Entonces, ¿por qué me castigas?".
El león respondió:
- "Eso no tiene nada que ver con la pregunta de si el pasto es azul o verde. El castigo se debe a que no es posible que una criatura valiente e inteligente como tú pierda tiempo discutiendo con un burro, y encima venga a molestarme a mí con esa pregunta".
La peor pérdida de tiempo es discutir con el necio y fanático al que no le importa la verdad o la realidad, sino sólo la victoria de sus creencias e ilusiones. Jamás pierdas tiempo en discusiones que no tienen sentido... Hay personas que por muchas evidencias y pruebas que les presentemos, no están en la capacidad de comprender, y otras están cegadas por el ego, el odio y el resentimiento, y lo único que desean es tener la razón aunque no la tengan.
Cuando la ignorancia grita, la inteligencia calla. Tu paz y tranquilidad valen más.

El efecto Pigmalion

En Sociología, esto se conoce como "Efecto Pigmalion"

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora mayor que tiene dos hijos, uno de 19 y una hija de 14.

Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación.

Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
- No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.

El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
- Te apuesto un peso a que no la haces.

Todos se ríen. El se ríe.

Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le pregunta qué pasó, si era una carambola sencilla, y él contesta:
- Es cierto, pero me he quedado preocupado de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá, feliz con su peso y le dice:
- Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.

- ¿Y por qué es un tonto?
- Porque no pudo hacer una carambola sencillísima, según él preocupado con la idea de que su mamá amaneció hoy con el presentimiento de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Y su madre le dice:
- No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

Una pariente que estaba oyendo esto va a comprar carne y le dice al carnicero:
- Deme un kilo de carne, y en el momento que la está cortando, le dice:
- Mejor córteme dos kilos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice:
- Mejor lleve dos, porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.

Entonces la mujer responde:
- Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos.

Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.

Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde alguien dice:

- ¿Se han dado cuenta del calor que está haciendo?
- ¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
- Sin embargo, dice uno, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
- Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor.
- Sí, pero no tanto calor como hoy.

En el pueblo todos están alertas, y la plaza desierta, baja de pronto un parajito y se corre la voz:
- Hay un pajarito en la plaza. Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.
- Pero señores, dice uno: siempre ha habido pajaritos que bajan aquí.
- Sí, pero nunca a esta hora.

Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.

- Yo sí soy muy macho, grita uno. Yo me voy.

Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve.

- Hasta que todos dicen:
- Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos.

Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:
- Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa, y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado:
- Viste m´hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?

Por eso:
- No hagas caso del rumor.
- No seas un instrumento para crear el caos.
- Lo negativo atrae a lo negativo.
- Sé positivo.
- Tratemos de construir con visión de futuro y no de destruir lo que tenemos

viernes, 17 de junio de 2022

El castigo

Hace ya un tiempo, un hombre castigó a su pequeña niña de 3 años por desperdiciar un rollo de papel de envoltura dorado.
El dinero era escaso en esos días por lo que explotó en furia cuando vio a la niña
tratando de envolver una caja para ponerla debajo del árbol de Navidad.
Más sin embargo la niña le llevó el regalo a su padre la siguiente mañana y dijo:
"Esto es para ti, papito". El se sintió avergonzado de su reacción de furia, pero,
volvió a explotar cuando vio que la caja estaba vacía.
Le volvió a gritar diciendo:
"Qué no sabes que cuando das un regalo a alguien se supone que debe haber algo adentro?"
La pequeñita volteo hacia arriba con lágrimas en los ojos y dijo: "Oh, papito, no está vacía, yo sople besos adentro de la caja, todos para ti, papi". 
El padre se sintió morir; puso sus brazos alrededor de su niña y le suplicó que lo perdonara.
Se ha dicho que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama por años y siempre que se sentía derrumbado, él tomaba de la caja un beso imaginario y recordaba el amor que su niña había puesto ahí.