lunes, 22 de julio de 2024

"El rey de la selva"

Un día el león se levantó más fuerte que nunca, pensando que no habría en el mundo nadie que lo pudiese vencer. Así pues se encaminó hacia la selva y al encontrarse con una víbora, le formuló la siguiente pregunta:

–¿Quién es el rey de la selva?

–Tú, por supuesto– respondió ésta. El siguiente animal con el que se topó fue un cocodrilo que estaba durmiendo al lado del río. Se acercó sigiloso y le preguntó:

–Cocodrilo, ¿quien reina en la selva?

–¿Por qué me lo preguntas si sabes que eres tú el rey?– contestó.

Así continuó toda la mañana y animal tras animal, todos le respondían que el rey de la selva era él. Hasta que de pronto se cruzó un elefante en su camino y el soberbio felino le hizo la misma pregunta que al resto. La diferencia es que el paquidermo no respondió, sino que enroscó al león con su trompa, lo levantó, lo arrojó al suelo y posó su inmensa pata encima de él.

–Muy bien basta ya, no te enfurezcas si no sabes la respuesta– le dijo.

Esta historia nos enseña que la soberbia siempre encuentra sus límites.


miércoles, 15 de mayo de 2024

No sueltes al caballo

Un caballo estaba amarrado y se jaloneaba para soltarse, y vino un demonio y lo soltó.

El caballo se metió a la finca de unos campesinos y comenzó a comerse la

siembra, el dueño de la finca tomo su rifle y mató al caballo.

Entonces el dueño del caballo tomó su rifle, y mató a dueño de la finca.

La mujer del dueño de la finca, mató al dueño del caballo.

Entonces el hijo del dueño del caballo, mató a la MUJER.

Los vecinos enardecidos, mataron al muchacho y quemaron su casa;

Entonces le preguntaron al demonio:

¿Porque hiciste a todos eso?,

el demonio respondió.. yo solo solté al caballo.

MORALEJA....

El diablo hace cosas simples, porque sabe que la maldad esta en nuestros corazones y solitos hacemos el resto.

Por eso es bueno pensar antes de actuar.

No sea que una cosa sin importancia cause mucho daño.

Recuerden la lengua tiene poder, para dar VIDA y para dar muerte. Para BENDECIR y para maldecir.

miércoles, 8 de mayo de 2024

Esopo: La Lengua

Esopo, considerado el padre de la fábula, era un esclavo que vivió en el siglo V a. C.
Uno de sus amos, Xantus, le ordenó que fuera al mercado y le trajese el mejor alimento que encontrara para agasajar a importantes invitados. Esopo compró solamente lengua y la hizo aderezar de diferentes modos. Los convidados se hartaron de comer lo que saborearon como un manjar.
Cuando quedó solo, Xantus le preguntó qué era eso tan delicioso.
—Me pediste lo mejor —dijo Esopo— y traje lengua. La lengua es el fundamento de la filosofía y de las ciencias, el órgano de la verdad y la razón. Con la lengua se instruye, se construyen las ciudades y las civilizaciones, se persuade y se dialoga. Con la lengua se canta, con la lengua se reza y se declara el amor y la paz. ¿Qué otra cosa puede haber mejor que la lengua?
Pocos días después, Xantus le dijo que llegarían unos visitantes desagradables a los que debería atender por protocolo, pero quería manifestarles su disgusto sirviéndoles una mala comida.
—Trae del mercado lo peor que encuentres —le recomendó.
Esopo trajo lengua y la hizo preparar con un sabor tan desagradable que repugnó a los comensales.
—¿Qué porquería es esa que serviste? —le preguntó Xantus.
—Lengua —contestó Esopo—. La lengua es la madre de todos los pleitos y discusiones, el origen de las separaciones y las guerras. Con la lengua se miente, con la lengua se calumnia, con la lengua se insulta, con la lengua se rompen las amistades. Es el órgano de la blasfemia y la impiedad. No hay nada peor que la lengua.
- La lengua es un arma de doble filo-.
"El hombre, tan indefenso por naturaleza, no tiene colmillos, no tiene garras, no escupe fuego, pero tiene el don del lenguaje, y una lengua puede ser tan suave como la miel y tan afilada como un puñal".

domingo, 21 de abril de 2024

Oración de Dios

“Un niño se quitó su ropa de acólito después de Misa, se puso su ropa para el frío y le dijo al padre:

'OK, padrecito, ¡estoy listo'.

El sacerdote le dijo: '¿Listo para qué?'

'Padre, es hora de salir a repartir nuestros volantes.'

El sacerdote le respondió: 'Hijo, hace mucho frío y además está lloviznando'.

El niño miró sorprendido al sacerdote y le dijo: 'Pero Padrecito la gente necesita saber de Dios aún en los días lluviosos.'

El sacerdote contestó: 'Hijo yo no voy a salir con este tiempo'.

Con cierta ansiedad, el acólito dijo: 'Padre, ¿puedo ir yo solo? ¿Por favor?'

El sacerdote dudó un momento y luego le dijo: 'Está bien, puedes ir. Aquí tienes los volantes; Pero ten cuidado.'

'¡Gracias padrecito!'

Acto seguido, el acólito salió a la lluvia. El niño de 11 años recorrió todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que veía.

Después de 2 horas de caminar con frío bajo la lluvia y con su último volante, se detuvo en una esquina esperando ver a alguien a quien darle el último volante, pero las calles estaban totalmente desiertas. Entonces se dirigió a la primera casa que vio, caminó hasta la puerta del frente, tocó el timbre varias veces y esperó, pero nadie salió.

Finalmente, el niño giró para irse, pero algo lo detuvo. El niño volteó nuevamente hacia la puerta y comenzó a tocar el timbre ya golpear la puerta fuertemente con los nudillos. Él seguía esperando; algo lo mantenía ahí frente a la puerta. Tocó nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente.

Una señora con una mirada muy triste asomó en el umbral y suavemente le preguntó:

'¿Qué puedo hacer por ti, hijo?'

Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niño dijo:

'Señora, lo siento si la molesté, pero sólo quiero decirle que “DIOS REALMENTE LA AMA” y vine para darle mi último volante que habla sobre DIOS y SU. GRAN AMOR.

El niño le dio el volante y se marchó.

Ella sólo le dijo:

'¡Gracias, hijo, y que DIOS te bendiga!'

El siguiente domingo por la mañana, el sacerdote estaba en el púlpito y antes de comenzar la misa preguntó:

'¿Alguien tiene un testimonio o una anécdota que quiera compartir con nosotros?'

Suavemente, en la fila de atrás de la iglesia, una señora mayor se puso de pie. Cuando empezó a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus ojos:

'Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca había estado aquí; Incluso el domingo pasado aún no creía en Dios.'

'Mi esposo murió hace poco tiempo y yo quedó totalmente sola en este mundo. El domingo pasado fue un día particularmente frío y lluvioso, y también lo fue en mi corazón. Ese día llegué al final del camino; ya que no tenía esperanza alguna ni ganas de vivir.'

'Entonces, tomé una silla y una soga y subí hasta el ático de mi casa. Subida en la silla, amarré y aseguré bien un extremo de la soga a una de las vigas del techo y luego y puse el otro extremo alrededor de mi cuello.'

'Parada en la silla, tan sola y con el corazón destrozado, estaba a punto de tirarme cuando de repente escuché el timbre de la puerta sonar con insistencia.'

'Entonces me dije: “Esperaré un minuto y quien quiera que sea se irá”. Esperé y esperé, pero el timbre de la puerta sonaba cada vez con más insistente, y luego la persona empezó a golpear la puerta con fuerza.'

'Entonces me pregunté, “¿QUIÉN PODRÁ SER?” ¡Jamás alguien toca mi puerta o viene a verme!'

'Me quité la soga del cuello y bajé hasta la puerta, mientras el timbre seguía sonando cada vez con mayor insistencia.'

'Cuando abrí la puerta no podía creer lo que veían mis ojos: frente a mi puerta estaba el niño más radiante y angelical que jamás hubiera visto.'

'Su sonrisa, ohhh, ¡nunca podré describirla! Las palabras que salieron de su boca hicieron que mi corazón, muerto hace tanto tiempo, volviera a la vida, cuando me dijo con voz de querubín: “Señora, sólo quiero decirle que DIOS realmente la ama”.

'Cuando aquel angelito desapareció en el frío y la lluvia, cerré mi puerta y leí cada palabra del volante.'

'Entonces subí al ático para bajar la silla y la soga. Ya no las necesitarías más. Como ven, ahora soy una hija feliz del Señor.'

'Como la dirección de la iglesia venía anotada en la parte de atrás del volante, hoy vine personalmente a decirle GRACIAS a ese pequeño ÁNGEL DE DIOS que llegó justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el infierno. '

En la iglesia, todos los asistentes lloraban.

El sacerdote cayó del púlpito hasta la primera banca del frente donde estaba sentado su acólito, lo tomó en sus brazos y lloró.

Probablemente la iglesia no volvió a tener un momento más glorioso.

Dios bendiga tus ojos por leer este mensaje.

No permitas que este mensaje muera de frío: después de leerlo, pásalo a otros.

Recuerda que el mensaje de DIOS puede hacer una gran diferencia en la vida de alguien cercano a ti.

viernes, 12 de abril de 2024

Papi, qué significa ser pobre


Un empresario, queriendo que su hijo supiera lo que es "ser pobre", lo llevó para que pasara un par de días en la montaña con una familia campesina. Pasaron tres días y dos noches en su modesta vivienda. 

En el automóvil, retornando, el padre preguntó a su hijo:

- ¿Qué te pareció la experiencia?

-Buena, contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.

- Y... ¿qué aprendiste? 
- insistió el padre...
El hijo contestó:
1.- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.

2.- Nosotros tenemos un jacuzzi y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina donde hay pececitos.

3.- Que nosotros tenemos reflectores para alumbrar nuestro jardín...
mientras que ellos se alumbran con las estrellas y la luna.

4.- Nuestro patio llega hasta la cerca y el de ellos llega al horizonte.

5.- Que nosotros compramos nuestra comida;...ellos, siembran y cosechan la de ellos.

6.- Nosotros oímos CD's... Ellos escuchan una perpetua sinfonía de golondrinas, ranas, ovejas, cuys y otros animalitos.

7.- Nosotros cocinamos en hornos microondas... Ellos, todo lo que comen tiene ese sabor del fogón de leña.

8.- Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas.... Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.

9.- Nosotros vivimos conectados al smartphone, facebook, televisor... Ellos, en cambio, están "conectados" a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.

El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo...y entonces el hijo terminó:

- ¡¡¡Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos!!! ¡Y lo rico que son ellos!...

"La humildad y la sencillez te hacen grande nunca lo olvides".

viernes, 26 de enero de 2024

La gallina Tiburcia

Había una vez un granjero que se dedicaba a la crianza de pollos finos. Don Roberto López, dueño de esta granja, siempre estaba orgulloso de su criadero pues cada año competía con sus pollos en una feria donde se escogía desde el más hermoso hasta el más raro de ellos.
Su gallo, llamado Fausto, era muy querido y respetado por sus gallinas, las cuales estaban muy contentas pues el gallo las trataba bien.
Una tarde el gallo Felipe, que pertenecía al granjero vecino, se cruzó la cerca y empezó a alborotar el gallinero, pues era todo un Don Juan y a las gallinas las tenía todas embobadas haciéndole rueda, escuchando los hermosos piropos que salían de su pico.
Todas las gallinas estaban de coquetas, pues su gallo no era muy galante que digamos, pero había una que se mantenía alejada, era la gallina más joven del gallinero llamada Melissa la cual resaltaba de entre todas por su belleza de blanco plumaje, ojos verdes y un coqueto lunar en su pico. Al parecer, el intruso no era de su agrado. 
Al gallo Fausto, al darse cuenta del chacoteo descarado del gallo Felipe con sus gallinas, lo invadió la cólera y se le fue encima a picotazos para hacerle pagar su atrevimiento. El gallo Felipe, ni tardo ni perezoso, se le enfrentó llevándose la peor parte quedando muy lastimado y no le quedó mas que huir por donde había llegado.
Pero se dijo que regresaría, ya que se había enamorado de la gallina Melissa.
Después de 3 días, el gallo Felipe regresó y empezó a enamorar a la gallina Melissa. Al principio fueron piropos; después, haciéndose el encontradizo, pero cuidándose de que el gallo Fausto no lo viera, pues ya había comprobado la fuerza de su pico.
Pasaron algunos días y el gallo Felipe, viendo que no avanzaba en su enamoramiento, se jugó el todo por el todo: recogió una generosa cantidad de lombrices que extrajo del cieno y las depositó en un plato para llevárselas a la gallina Melissa.
Al verlo llegar con gran presente, la gallina Melissa no lo pensó mucho, pues ya estaba enamorada de él. Acordaron fugarse en la noche, pero la tristeza la invadía pues, a sus 10 huevos los iba dejar en el desamparo, eran sus primeros huevos ¿Qué pasaría con sus pollitos, aun no nacidos? -se preguntaba.
Pero era tal el enamoramiento, que no lo pensó más y se dijo así misma que merecía ser feliz con aquel que le ofrecía un lugar en su corazón.
Al día siguiente el gallo Fausto la buscó por toda la granja sin poderla encontrar, pero al pasar por el porche de la casa del granjero, el perro, que siempre se la pasaba dormitando ahí, le dijo:
_ Si buscas a tu gallina, de una vez te digo que pierdes tu tiempo. En la noche vi cuando cruzó la cerca con el gallo del vecino. Creo que ya no va a regresar; y al decir esto, se echó para seguir durmiendo.
El gallo regresó derrotado al gallinero, pensando cómo le iba hacer para que sus pollitos nacieran. Lo invadió la tristeza pues nunca se imaginó que su gallina Melissa, la más querida. le hiciera esto.
Al llegar al gallinero les conto a sus gallinas lo que había pasado y les pidió su ayuda y comprensión, preguntándoles quién quería hacerse cargo de los huevos; pero cada una tuvo una excusa para no hacerlo.
La primera dijo: ¡Yo no, porque tengo muchos huevos que incubar! Otra dijo: ¡Yo, menos pues mi trasero es muy pequeño! -Y así sucesivamente, todas tuvieron su excusa.
Al gallo lo embargaba la desesperación pues a sus pollitos les faltaba poco tiempo para nacer y si no hacía algo al respecto, se iban a morir por falta de calor.
De pronto, del rincón del gallinero gritó la gallina más vieja llamada Tiburcia.
_ ¡Yo me haré cargo de los huevos, ya hace tiempo que no incubo, pero no voy a dejar que por su egoísmo se pierdan 10 vidas!
Todas las gallinas al principio, sorprendidas, soltaron la carcajada y se burlaron de ella, diciéndole que se le había zafado un tornillo y la llamaron loca.
Al gallo no le quedó otra opción que aceptar la ayuda ofrecida, pero, no muy convencido y al no haber más, acordó que ella se haría cargo de los huevos.
Después de 15 días los pollitos nacieron y lo primero que vieron fue a la gallina llamada Tiburcia, aquella gallina que tuvo el corazón y coraje de hacerse cargo de huevos ajenos.
Ella les enseñó cómo buscar lombrices, cómo protegerse de la lluvia cuando caía un aguacero y muchas cosas más; los pollitos la querían y respetaban, sin saber que ella no era su verdadera madre.
El tiempo pasó y don Roberto recuperó a su gallina que había desaparecido tiempo atrás. El vecino la había escondido por un buen tiempo, pero, gracias a que las gallinas del vecino no la querían ahí, la hicieron correr hasta llegar al gallinero de don Roberto.
La gallina Melissa, al regresar y ver de nuevo al gallo Fausto, le pidió perdón y le pidió que por favor le dijera qué había pasado con sus huevos.
El gallo, que aun sentía desprecio y rencor hacia ella, le dijo que habían muerto pues no hubo quien incubara sus huevos. La gallina, arrepentida, se la pasaba llorando. Qué caro había pagado su error pues, el gallo con el que se fugó le prometió muchas cosas que no cumplió y pronto se le acabó el enamoramiento.
Pero no todo estaba perdido, pues no faltó la chismosa que le dijera que sus pollitos estaban vivos y que la loca del gallinero los tenía.
Llegó hasta Tiburcia y en forma prepotente le exigió que le devolvería sus pollitos, pues eran suyos, y como las demás gallinas la apoyaron, a Tiburcia no le quedó más remedio que entregárselos. Con mucha tristeza y lágrimas en los ojos se despidió de cada uno de ellos. La gallina Melissa sonrió triunfante pues a pesar de no haber estado todo ese tiempo con ellos, sin ninguna dificultad los había recuperado. 
Pero ¡vaya sorpresa que se llevó! Pues, uno a uno, le dijeron en su cara el por qué no la aceptaban como su madre y no se iban a ir con ella.
El primero dijo: ¿Dónde estabas tú para enseñarme cómo buscar lombrices?
El segundo le dijo: ¿Dónde estabas tú para enseñarme como protegerme de la lluvia?
El tercero dijo: ¿Dónde estabas tú cuando me caí en el abrevadero? Casi me ahogo, pero mamá Tiburcia me salvó.
El cuarto dijo: ¿Dónde estabas tú cuando una rata me correteó para comerme? ¡Si no ha sido por mamá Tiburcia que valientemente se le enfrentó, habría muerto!
Y así sucesivamente, todos los pollitos le reprocharon su ausencia. La gallina Melissa ya no quiso escuchar más reproches y se alejó para ya no volver, pues ahí, ya no tenía nada que hacer.
A Tiburcia sus pollitos le secaron las lágrimas con sus alitas y le prometieron que siempre la iban a querer, cuidar y proteger como ella lo había hecho con ellos.
Don Roberto ganó tantas medallas y premios por la exhibición de sus hermosos pollitos, que hasta les tomo fotografías, pero también a la gallina Tiburcia pues, gracias a ella, los pollitos crecieron sanos y hermosos.
No hubo gallina más orgullosa y feliz que ella en todo el gallinero. Tiburcia se ganó el respeto y admiración de todas las gallinas, y por mucho tiempo, en su vida se respiró paz y tranquilidad.